¿Y cómo es la situación de los trabajadores de Avianca que no son pilotos? Es peor

Ahora que todos los focos están puestos sobre los pilotos de Avianca en huelga, es pertinente señalar que los demás trabajadores de esta aerolínea también padecen los estragos de la política laboral de ésta, incluso más que los pilotos. Una política poco afecta a mejorar sus salarios y condiciones de vida, siempre en procura de reducir costos laborales e impedir que las y los trabajadores se afilien a los sindicatos.

Estamos hablando de los y las auxiliares de vuelo y del personal de tierra, es decir, quienes prestan servicio en los módulos y salas de abordaje, manejan los equipajes y hacen el mantenimiento de las aeronaves, entre otros oficios.

Según datos de la propia Avianca, en el 2015 operaba en Colombia con 12.669 empleados en todas las áreas, equivalentes al 60% del personal que el holding Avianca tiene en todos los países donde vuela. Pero solo el 55% de este personal goza de un contrato que permite buen nivel salarial y una relativa estabilidad laboral. Los demás son contratados con terceros, con salarios y condiciones más precarias, así las actividades que desempeñan sean misionales y permanentes de la aerolínea. Pero Avianca se las ha arreglado para que las autoridades laborales se lo permitan.

De ahí que menos de la tercera parte de los trabajadores de esta aerolínea en Colombia está organizada en sindicatos; por demás golpeados, debilitados y sin mayor capacidad de negociación y reacción. El único que logró superar con éxito esa política antisindical de la empresa, es Acdac, la agremiación mayoritaria de los pilotos, que cumplen dos semanas en huelga.

Avianca se ha servido de empresas de empleo temporal, como Serdán y Misión Temporal, para vincular trabajadores con contratos por obra o labor; a los técnicos de mantenimiento los contrata mediante la empresa Plan Integral, y al personal administrativo a través de Gestionar; y a la gran mayoría de los trabajadores del servicio en módulos, salas de abordaje, manejo de equipajes y asistencia de aeronaves, en un número de 4.300, los contrata con Servicopava. Esta es una cooperativa de trabajo asociado que Avianca creó en el 2005 para el suministro de ese personal, y en su consejo de administración siempre han figurado altos directivos de la compañía.

Por otra parte, impone pactos colectivos y planes de beneficio amarrados y amañados, que benefician más a los empleados no sindicalizados que a quienes sí lo están, porque su objetivo es precisamente ese: desestimular la afiliación a las organizaciones sindicales que no son afectas a sus intereses.

Y con el mismo propósito fomenta la creación de organizaciones alternas que sí le son afectas, o sindicatos “amarillos” que llaman. La Odeaa (Organización de Aviadores de Avianca) fue creada para contrarrestar a Acdac, la organización que realmente defiende los intereses de los pilotos.

De ahí el sinnúmero de demandas y querellas que en los últimos años los sindicatos y los trabajadores individualmente han presentado contra Avianca ante el Ministerio del Trabajo y los juzgados laborales. Algunas las han ganado, y le han significado a la aerolínea multas multimillonarias, y hasta arrestos de sus directivos por negarse a cumplir las sentencias judiciales. Y en un caso llevado por la Corte Constitucional también tuvo fallo en contra, por sus conductas antisindicales.

Lo irónico es que esta agresiva política laboral contrasta notoriamente con la actitud propositiva que los trabajadores tuvieron hacia la empresa en el 2004, año en que ésta tuvo dificultades financieras que casi la llevan a la quiebra. Fue ahí cuando apareció el empresario Germán Efromovich, quien con su aguda visión para los buenos negocios adquirió la compañía a precio de ganga. Y con el argumento de que por encima de todo había que salvar los puestos de trabajo, les pidió a los empleados que renunciaran a sus incrementos salariales y a otros beneficios hasta que la crisis fuera superada. Y esa petición fue acatada.

O sea que los pilotos que hoy Efremovich llama “insignificante minoría criminal”, fueron los mismos que ayer le ayudaron a salvar su empresa.

La situación de las auxiliares de vuelo

Cristina Cadavid, presidenta de la Asociación Colombiana de Auxiliares de Vuelo (ACAV), organización sindical que agrupa a la mitad de las 2.150 auxiliares de vuelo que emplea Avianca, y que ahora con la huelga de pilotos en su mayoría tampoco están volando, afirma que desde hace 12 años no negocian convención colectiva, por temor a que la empresa aproveche para acabar con las conquistas que han logrado, ya que siempre presenta contrapliegos a los pliegos sindicales.

Por ende –agrega–, su situación salarial y prestacional es similar a la de los pilotos, en el sentido de que los y las auxiliares de vuelo del Holding Avianca en países como Ecuador y Perú, tienen mejores salarios y beneficios que en Colombia.

“Como sindicatos no tenemos manera de negociar y conseguir nuevos beneficios, o actualizar los que tenemos, porque Avianca no negocia. Nos agrede con los pactos colectivos y a través de los tribunales de arbitramento. Los pilotos llevan 4 años intentando negociar, y no lo han logrado porque sus intentos han terminado en tribunal de arbitramento, y en los que siempre son dos contra uno porque Avianca manda la parada”, subrayó la presidenta de ACAV.

Recordó que entre 2010 y 2014 las auxiliares de vuelo afiliadas a ACAV apenas tuvieron incrementos salariales por debajo del IPC. En el 2014 lograron un aumento del IPC más un punto, pero no por voluntad de Avianca sino por decisión de un juez que tuteló su derecho a la igualdad salarial, ya que las auxiliares de vuelo que no estaban afiliadas al sindicato ganaban más que las sindicalizadas. “Pero esta empresa es tan perversa, que en estos últimos años nos bajaron los salarios por la vía de la calificación de desempeño. Hoy el desempeño de las auxiliares lo califican pésimo para podernos quitar lo que nos ganamos por la sentencia judicial”, afirma Cristina Cadavid.

También afirma que para las auxiliares de vuelo el recurso de la huelga es menos viable, por su estado de vulnerabilidad ante la empresa. “Es más fácil para Avianca contratar auxiliares de vuelo que pilotos. Solo basta con que tengan licencia y les hagan un curso de una semana, y en este país hay muchas auxiliares con licencia”, explica.

El caso del personal de tierra

El abogado Francisco Cabrera, asesor de Antsa y Astoptsac, organizaciones sindicales que agrupan trabajadores que prestan servicio de tierra en Avianca, en su mayoría tercerizados a través de Servicopava, explicó que estos trabajadores tienen condiciones salariales y laborales muy inferiores a las de los trabajadores de planta que realizan sus mismas funciones.

Para empezar, los servicios que prestan están sometidos a un régimen de turnos que afecta fuertemente su vida personal y familiar. En Avianca –explica Cabrera– hay 18 secuencias de turnos diferentes: unos entran a las 3 de la mañana, otros a las 4, y así sucesivamente, con un día de descanso a la semana y tres al mes; turnos que son asignados mediante un programa de software diseñado para optimizar el personal. Y en cuanto a salarios, las diferencias de los trabajadores tercerizados frente a los pocos trabajadores de planta que realizan las mismas actividades, es abismal. Por ejemplo, el salario mensual de una empleada de un counter vinculada por Servicopava es de $1´080.000, mientras una con contrato directo gana $2´500.000. Por eso el reclamo básico de los trabajadores tercerizados es que Avianca los formalice como trabajadores directos y les reconozca su antigüedad.

De otro lado, hay derechos consagrados en el Código Sustantivo de Trabajo que no aplican a los trabajadores de Servicopava por esta ser, supuestamente, una cooperativa y ellos sus socios, es decir, sus dueños. Y esa condición de “dueños” les impide asociarse en sindicatos y presentar pliegos, porque sería como presentárselos a sí mismos. Y por ser cooperativa también puede sancionar y descontar días de salario a los trabajadores, entre uno y 30 días, como de hecho lo hace, explicó Francisco Cabrera.

De todas maneras, los trabajadores crearon a Antsa y Astoptsac, los dos sindicatos que afilian trabajadores de Servicopava; sindicatos que ésta, por supuesto, no reconoce; y Avianca tampoco, dice que no son trabajadores directos suyos. Por tanto, no les reciben sus pliegos petitorios, no les proporcionan espacios para funcionar, no les conceden permisos sindicales y no les descuentan la cuota sindical. Esta la tienen que recoger individualmente, con las dificultades que ello acarrea. Antsa tiene 400 afiliados, pero solo alcanza a recoger la cuota de 150.

Quiere meter “gato por liebre”

En 2012 Avianca fue sancionada por el Ministro de Trabajo con una multa multimillonaria. Entonces se acogió al acuerdo que le propuso el mismo Ministerio, para que, a cambio de la multa, formalizara en un plazo de 5 años a todos los trabajadores tercerizados. Pero se reservó la potestad de determinar cuáles eran las labores misionales y permanentes que debía formalizar, y el Ministerio se la aceptó. “Entonces lo que quedó allí como misional y no misional, Avianca lo asumió como una norma, y eso le ha permitido seguir tercerizando por intermedio de Servicopava y las empresas de empleo temporal”, precisó el asesor de Antsa.

Esa tercerización laboral ilegal le ha valido a Avianca nuevas sanciones, como la que en agosto de 2017 le aplicó la Territorial del Min-Trabajo en Cali, que multó tanto a Avianca como a Servicopava, Misión Temporal, Serdan y Clave Integral. Y está en trámite otra sanción de la Territorial Atlántico, por la misma razón. Y de igual forma, el pasado 17 de agosto Min-Trabajo formuló pliego de cargos contra Avianca por el uso indiscriminado de pactos colectivos.

El próximo mes de diciembre se cumplen los 5 años de plazo que la aerolínea tiene para terminar el proceso de formalización de sus trabajadores tercerizados. El primer paso lo dio en noviembre del año pasado, cuando, con la mediación de la Ministra Clara López, la Compañía presentó un plan que incluyó el enganche directo de los 850 técnicos del área de mantenimiento vinculados por la empresa Clave Integral. Para antes de diciembre de este año el plan prevé terminar la contratación a través de la cooperativa Servicopava y pasar sus 4.300 trabajadores a Servicios Aeroportuarios Integrados (SAI), una empresa que recientemente compró Avianca para recibir ese personal, con contratos a 6 meses y período de prueba. Se trata de una gambeta similar a lo que hace nueve años hicieron los ingenios azucareros para formalizar a los corteros que tenían por cooperativas.

“Es una empresa de papel, cuyo único objetivo es contratar el personal que salga de Servicopava, pero con bajos salarios y sin todos los derechos laborales. O sea que los trabajadores que están por Servicopava tendrán que entregar su derecho de antigüedad a cambio de un contrato basura. Y el periodo de prueba lo utilizará seguramente para despedir trabajadores. Nos quieren meter gato por liebre”, anotó el asesor de Antsa.

Con el agravante de que Servicopava se ha dedicado a despedir a los trabajadores antiguos, a los sindicalizados y a los que presenten algún grado de incapacidad, toda vez que el cargue y descargue de equipajes es una actividad que afecta la columna vertebral y el manguito rotador, que es de lo que más se enferman. Desde diciembre de 2016 a hoy Servicopava ha salido de 795 trabajadores, a quienes inmediatamente reemplazó por operarios nuevos, como también lo ha podido constatar el Ministerio del Trabajo “La idea de Avianca es hacer una selección de personal antes del traslado a SAI, y el Ministerio del Trabajo lo ha permitido”, dijo para concluir el vocero de Antsa.

Fuente: Informativo ENS