Uribismo

La marcha de los cínicos

Por: Daniel Samper Ospina.



Que Uribe y Ordóñez pregonen la lucha contra la corrupción es el culmen. ¿No son muy desagradecidos?¿Qué sigue después? ¿un plantón de Maluma contra las letras vulgares?



Le di ‘like’ al video en que Alejandro Ordóñez se convertía en youtuber para promover una marcha contra la corrupción, y le di like por todo: por las tirantas que le daban un aire entre juvenil y cómico al miembro egregio del neonazismo criollo, fundador angular del Ku Klux Klan, capítulo Girón; por la vehemencia de su llamado,tan diferente a aquella suavidad de trato con que manejaba a los parapolíticos mientras fue procurador; pero, muy especialmente, por su sentido de la autocrítica: sí, ese abuelo rollizo y comediante que brincaba de lado a lado con una núbil jovenzuela que lo apoyaba en su clamor podía lucir ridículo, no lo niego, pero al menos daba ejemplo.



Pensé: “Necesitamos más funcionarios como él: ¿a cuenta de qué Popeye debe ser el único ‘youtuber’ de la ultraderecha?; al fin hay un líder vigoroso: ¿creían, acaso, que las constantes alusiones a la vaselina convertían al exprocurador en hombre pasivo? De ninguna manera: he acá a un dirigente autocrítico, capaz de reconocer sus errores de la manera más franca y orginal: citando a una marcha contra sí mismo. Parece un ejercicio mockusiano”.



Pero cuando las noticias se decantaron comprendí mi ingenuidad: lo que Ordóñez organiza, en compañía de Álvaro Uribe, es una marcha para protestar contra la corrupción de los otros, no de la suya propia: ¡una marcha para rechazar la corrupción en general, no la particular!

Uribe: seis campañas, seis escándalos

Por: León Valencia



Escribo esta columna solo porque el senador Uribe ha anunciado que presentará una ley contra la corrupción y líderes afines a su pensamiento han anunciado una marcha nacional contra el fenómeno el primero de abril. Solo por eso. Por la gran ironía de estos anuncios. Por la enorme paradoja que representan. No es agradable, no es novedosa, no creo que esto le importe a mucha gente.



Pero no pude espantar las imágenes de las seis campañas nacionales en las que, a lo largo de 15 años, ha sido Uribe el personaje determinante y en ellas se han presentado, uno tras otro, grandes escándalos de corrupción y de interferencia de fuerzas ilegales. Con Uribe las campañas presidenciales y las consultas populares descendieron a los infiernos.



No voy a cometer el abuso de decir que Uribe ha sido el único que por acción o por omisión ha permitido la captura de las campañas por empresas privadas legales o por ominosas fuerzas ilegales. Eso se convirtió en el pan de cada día en las competencias electorales desde los años ochenta y el caso más sonado fue el de Ernesto Samper en los años noventa. Pero con Uribe estas prácticas llegaron a su apogeo e infectaron todo el tejido democrático.



El país recibió con asombro el triunfo arrollador de Álvaro Uribe Vélez en la primera vuelta presidencial en la campaña de 2002. Había tenido un ascenso meteórico en las encuestas entre marzo y mayo, pero aun así nadie esperaba que dejara regados a sus rivales y liquidara la competencia antes de la segunda vuelta.

La sinvergüencería de la bandola uribista

Por: Ariel Ávila



El sentimiento es encontrado, no sé si reírme o indignarme, tal vez los dos sentimientos no se contraponen ante una misma situación. Pero escuchar al uribismo convocar una manifestación contra la corrupción es realmente increíble. Durante las dos administraciones de Uribe los miembros de su círculo cercano y familiares estuvieron metidos en escándalos de narcotráfico y corrupción. Dos de sus edecanes, el general Santoyo y Buitrago, están presos por narcotráfico, de hecho, el más cercano, Mauricio Santoyo, fue extraditado a Estados Unidos por vínculos con carteles de la droga. Santoyo fue cercano a Uribe desde cuando este fue gobernador de Antioquia, en la década de los 90 del siglo pasado, fue su protegido. Todo tipo de desmanes se cometieron contra defensores de derechos humanos y población civil, esa era la época de la famosa neutralidad activa y las Convivir.



Además, su cuñada Dolly Cifuentes Villa ya aceptó cargos por narcotráfico en Estados Unidos por relaciones con el cartel de Sinaloa. También, recibieron a Pedro López o alias Job, miembro de la Oficina de Envigado, en múltiples ocasiones por la puerta de atrás del palacio de Nariño. Miembros del gobierno Uribe y la Oficina de Envigado en representación de Job planearon y ejecutaron conspiraciones contra la Corte Suprema de Justicia.



Pero tal vez el hecho que demostró la cercanía del gobierno Uribe con la mafia y el crimen colombiano se evidenció con el nombramiento de Jorge Noguera director del entonces DAS. Si se analiza la votación de Uribe para el año 2002 y las zonas que dominaba Jorge 40, jefe paramilitar del Bloque Norte, así como las votaciones a Congreso, queda claro que el paramilitarismo votó masivamente por Uribe. Todo parece indicar que a cambio del apoyo del Bloque Norte de las AUC, Uribe le habría nombrado a Jorge 40 una cuota en el gobierno nacional. Ni más ni menos que a Jorge Noguera, quien además había sido el jefe de campaña de la primera elección de Uribe en el departamento de Magdalena.

Subscribe to RSS - Uribismo