Tres izquierdas

Jaime Vargas Ramírez
Tomado de blogdeopinionyanalisis.blogspot.com

A falta de una, buena son tres. Sí, tres corrientes de izquierda tiene ahora Colombia, las más visibles, claro está, porque son muchas más, desde siempre, desde hace mucho rato, estalinistas, troskistas, maoistas, fidelistas, guevaristas y muchas más istas, sin contar las diferentes líneas en las que se subdividieron las matrices antes mencionadas. Todos nos hemos, a través del tiempo, juntado en el polo, y después desgranados en progresismo, y ahora en marcha patriótica. Hablo pues de la izquierda desarmada, porque la armada es otro cuento, en ésta las diferencias se dirimen a plomo, y ahí, si no me meto.

Hemos avanzado, y no se ría respetado lector, porque hemos pasado de una constelación de grupitos a juntarnos en tres grandes. Luego de que Uribe nos uniera a todos en el Polo, no logramos mantenernos debido a una campaña de desprestigio de la derecha, dijeron algunos; al oportunismo y derechismo dentro del polo creyeron otros; y a la corrupción de su último gobierno en Bogotá opinaron muchos. Que no supimos (yo también fui del Polo) tramitar nuestras diferencias internas, el caudillismo, el vanguardismo, el egoísmo, el sectarismo, la táctica, la estrategia; que factores exógenos, que endógenos, que la exclusión, que la intolerancia, que los estatutos, que el ideario de unidad etc,etc,etc.

La división de la izquierda contiene todas las disculpas o argumentos anteriores, unos más importantes que otros, pero en el fondo todavía se disputa ser la vanguardia de la revolución y eso implica tener más aparatos de bolsillo, tener personería jurídica, dirigir el frente, (me refiero al frente político, no al frente armado, aunque algunos sueñan aun con lo segundo) y al menos tener un senador de la República. Pero ante todo, joder al otro.

Hemos avanzado, porque antes, grupito que se respetara debía tener, ante todo, brazo armado, era el principal requisito. Afortunadamente hoy, más civilizados, más aterrizados, más golpeados, las discusiones no giran alrededor de quien es más marxista- leninista. Ahora discutimos si queremos o no gobernar, la prueba es que hasta los más radicales presentan programas de gobierno para disputarse alcaldías y gobernaciones. Esto es un avance.

Pero hablemos del presente, pues lo que fue, fue. Hay tres izquierdas, y la gente, la ciudadanía, puede por fin escoger que clase de izquierda le gusta. Y si, escoger por que al final es el pueblo que vota el que define quien prevalece, quien avanza, quien retrocede. Al final, en las próximas elecciones una vez haya bajado la espuma y contado los votos, veremos el veredicto de la urnas. En el Polo estaban todas, pero cada una tiraba para su lado, no pudieron convivir y es la primera lección para aplicar de ahora en adelante; no más unidad orgánica, solo unidad de acción o alianza electoral, o frente amplio donde todos conserven su identidad como grupo, para no golpear el ego de algunos, por que de humildad en la izquierda, pocón.

La inmadurez implica vivir solo. De manera pues que la gente podrá escoger, (¡pero ojo, no de acuerdo al ideario, eso no lo respeta nadie, solo sirve para depurar o echar militantes! Como cuando en las discusiones antiguas ésta giraba alrededor de quien sabía de memoria más citas de los maestros del marxismo, ahora es quién cita con más propiedad el ideario de unidad, aunque haga lo contrario.) entre una izquierda que pone su énfasis, -léase táctica- en la “paz con justicia social” en marcha al socialismo, o una izquierda antineoliberal, anti TLC, antimperialista, antimamerta, anti Santos, Anti Petro... mejor dicho, anti todo. O una tercera que quiere gobernar, y ya lo ha hecho, poniendo el énfasis en lo social, más humana, más progresista, más conectada con lo que quiere la gente e indica la realidad política del momento.

Entre una izquierda que se la juega toda por recoger los restos de una guerrilla desprestigiada y deslegitimada, o de otra que no le sirve nada que no emane de su minoría selecta, o de una tercera que entiende que la etapa por la que atravesamos es de transición, de ganar en democracia.

De manera pues, que dejemos de darnos garrote para definir quién tiene la razón, quién conoce la vía para hacer cambios, dejemos que la gente defina, en la urnas, a voto limpio (mejor que a plomo ventiado) cuál de las tres izquierdas debe prevalecer: Marcha, Polo o Progresistas. Se trata de emular, de competir, de seducir a la ciudadanía con ideas, con argumentos, con hechos, con trabajo, con honestidad, con pragmatismo.

“A falta de pan, buenas son tortas”...¡bienvenida la división!