Rodrigo Uprimny

Igualdad política y mujeres

Por: Rodrigo Uprimny

El pasado 8 de marzo celebramos el día de la mujer, que busca erradicar la discriminación y la violencia de género. En el marco de esta celebración, tal vez valga la pena recordar que Colombia hubiera podido ser una vanguardia mundial en el reconocimiento de la igualdad política de las mujeres. Pero perdimos esa oportunidad. Terminamos en los últimos lugares de América Latina en este campo y seguimos bastante rezagados.

La historia es la siguiente: en 1853, al amparo de las energías democráticas de este período, Colombia adoptó una Constitución semifederal, que otorgaba a las provincias la facultad de redactar sus propias constituciones. Ese mismo año, como lo han relatado historiadores como Bushnell (en su buena historia de Colombia, con ese maravilloso título Una nación a pesar de sí misma), o Mario Aguilera, en un texto en la revista Credencial Historia, la Constitución de la provincia de Vélez reconoció el voto a las mujeres, en idéntica condición que a los hombres.

Era un avance democrático notable pues era la primera vez que ese derecho era reconocido a las mujeres en América Latina y una de las primeras veces que eso sucedía en el mundo. Pero la dicha no duró mucho; poco tiempo después, la Corte Suprema anuló esa reforma, con el argumento (jurídicamente muy discutible, dicho sea de paso) de que ninguna provincia podía otorgar a sus habitantes más derechos que los reconocidos por la Constitución nacional.

Ante la duda… Sí.

Por: Rodrigo Uprimny.

Pero no es contradictorio que uno exprese objeciones, incluso severas, al acuerdo de paz y sin embargo vote Sí, pues la decisión en este plebiscito es global y compleja ya que, como lo explico más sistemáticamente en mi blog en La Silla Vacía, entran en juego al menos tres factores: i) los beneficios y costos de la paz negociada, ii) los beneficios y costos del acuerdo de paz como un todo inescindible, y iii) el efecto probable del resultado del plebiscito.

Ninguno de esos puntos es matemático e incontrovertible, y está condicionado por emociones y perspectivas ideológicas, lo cual explica muchas de nuestras discrepancias e incertidumbres. Pero como ciudadanos debemos esforzarnos por hacer ese examen con conocimiento y a conciencia, por la importancia de este plebiscito. Y Rueda hizo la tarea.
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