Mensaje de advertencia

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OIT

El derecho a la huelga en Colombia, dificultades y oportunidades.

Por: José Luciano Sanín V. Socio de la ENS. Asesor Corporación Viva la Ciudadanía

Releyendo el libro “Auge y declive de la huelga”, del Cinep, que muestra los auges y el declive de la práctica de la huelga en Colombia desde los años 70, constatamos que en aquella época había en promedio unas 160 huelgas por año. En los años noventa y casi toda la década del 2000 el promedio de conflictos laborales, y la huelga es uno de ellos, bajó drásticamente, al punto de unas 5 huelgas al año. Se podía decir que el sindicalismo y la huelga estaban en vías de extinción. Pero del 2010 para acá ha habido una reactivación de conflictos por motivos laborales, unos 400. Recomendamos leer: Es una huelga legítima, justa e imprescindible, sostienen centrales sindicales

El ejercicio de la huelga hace parte del crecimiento de la protesta laboral, y sigue vigente, es un derecho que el sistema no ha podido bloquear. Lo que es paradójico, porque el momento actual es adverso para el ejercicio de la huelga, por la arremetida de los empresarios del mundo, y de Colombia, contra este derecho. En la Conferencia de la OIT del 2012 se abrió un debate internacional sobre el derecho de huelga, porque el Grupo de Empleadores se lanzó en su contra, y logró bloquear los mecanismos de control de la OIT. Tanto que hoy allí no se volvió a hablar del tema. Hay un acuerdo, tácito o expreso, de que los casos de huelga no se tocan en los organismos de control. Los países no son llamados a la Comisión de Normas a rendir cuentas por no respetar el derecho de huelga.

Y en Colombia los empresarios también han cerrado filas. Se endurecieron contra cualquier expresión de protesta laboral. A todo lo llaman huelga y todo lo quieren ilegalizar. Y en eso han sido secundados por los fallos de la Corte Suprema de Justicia. Casi todas las huelgas que ha fallado, las ha declarado ilegales 8. O sea que las dificultades jurídicas son inmensas. Pero el problema no es jurídico, es fundamentalmente político. El establecimiento no soporta el derecho de huelga. Las limitaciones de este derecho, pienso yo, nacen de la actitud de la sociedad para asimilar la protesta, para asimilar al diferente, al que dice no estoy de acuerdo, al que señala los problemas y reclama derechos. Por eso institucionalmente la huelga nunca ha tenido un buen momento, no se ha aceptado como un mecanismo que equilibra la relación trabajadores-empresas.

Diálogo social, más palabreo menos oídos sordos. Opinión.

Por Juan Bernardo Rosado. Del área de Comunicación Pública de la ENS

La productividad se gana modernizando el trabajo, revolucionando el sistema educativo e incluyendo a los trabajadores. El mejor camino para alcanzarlo es conversando, forjando acuerdos, pasemos a los hechos.

Escribir de Diálogo Social entre trabajadores y empresarios en Colombia es urgente, porque apenas sí se están hablando mientras los conflictos laborales crecen.

Muchos sufren mala vida laboral: 62% de quienes trabajan no tiene seguridad social, 74% del empleo es precario, 49% gana menos de un salario mínimo, 5 de cada 100 trabajadores están sindicalizados, apenas 250.000 trabajadores se benefician de la negociación colectiva, la mitad de los desempleados tiene menos de 28 años. En estándares laborales nos parecemos mucho a Honduras, Guatemala o El Salvador, y muy poco a Argentina o Chile.

¿Cómo superar estos malos resultados y ganar una sociedad menos infeliz, más armónica? Una respuesta clave es que los acuerdos y espacios eficaces entre trabajadores organizados, empresarios o el gobierno, en todos los niveles, son el mejor camino para cambiar este malestar laboral. El conflicto entre capital y trabajo puede ser una oportunidad.

La pregunta que se hace la economía hoy es cómo, gracias a los avances tecnológicos, la humanidad puede ser más productiva, trabajar menos y crear más. ¿Cómo resolvemos esa pregunta para Colombia? La respuesta no es mantener estos pobres indicadores y seguir buscando competitividad sin generar valor agregado o innovación, con precariedad, bajos salarios o sin libertad sindical. Más bien al contrario, mientras la humanidad corre hacia la automatización, es urgente ensayar la paz en las relaciones laborales.

Colombia quedó fuera de “Lista negra” de OIT. La Conferencia ha servido como tribuna de denuncia

Por: Carlos Julio Díaz L. Director ENS

A pesar de existir razones más que suficientes para que Colombia hiciera parte de los casos sobre los cuales los gobiernos son invitados a comunicar informaciones a la Comisión de Aplicación de Normas, por incumplimiento de los convenios ratificados, nuestro país quedó excluido de la lista final de 24 países.

Colombia hizo parte de la lista inicial de 40 países que publicó la OIT como candidata a ser llamada a la Comisión de Normas, por incumplimiento del Convenio 87, pero en el marco de las negociaciones y de la filigrana diplomática no se logró el propósito de que fuera uno de los 24 países que deben dar explicaciones en la Conferencia.

No obstante, los voceros de las centrales sindicales CUT, CTC y CGT y de la Unión Sindical Obrera, han aprovechado los diferentes espacios en las Comisiones para denunciar los asesinatos de líderes sociales y la violencia anti-sindical, que no desaparece y muestra altos índices de impunidad; la judicialización y militarización de los conflictos laborales, y las limitaciones legales y acciones de hechos que dificultan el ejercicio de los derechos de libertad sindical.

Se ha puesto de presente la gran movilización nacional del sindicalismo de empleados de la administración pública, por la negativa del gobierno a dar una respuesta a las solicitudes plasmadas en el pliego marco y los pliegos sectoriales, que no solo plantean nuevas reivindicaciones sino el cumplimiento de acuerdos de años anteriores. Por otra parte, se denunció el incumplimiento de los compromisos internacionales adquiridos por Colombia (OIT, Plan de Acción Laboral, Hoja de Ruta, Adendo de DDHH con Canadá, compromisos laborales en los TLC, etc.) para superar los obstáculos al ejercicio pleno de las libertades sindicales, como son la violencia, la impunidad, la tercerización ilegal, los pactos colectivos, los contratos sindicales, los riesgos de pertenecer a un sindicato, y las restricciones al derecho de huelga y de negociación colectiva.

Carta a Guy Ryder, Director General Organización Internacional del Trabajo

Ginebra, Suiza; Junio 12 de 2017

Señor:
GUY RYDER
Director General
Organización Internacional del Trabajo
Ginebra, Suiza


Asunto: Solicitud de intervención en conflictos laborales en Colombia.

Respetado señor,

En nombre de la Central Unitaria de Trabajadores de Colombia –CUT, central sindical más representativa del país le extendemos un respetuoso y fraternal saludo y nuestras sinceras felicitaciones por su reelección como Director de tan importante organización para el mundo del trabajo; así mismo agradecemos su amabilidad al atender a nuestra delegación en la ciudad de Ginebra, el haber escuchado nuestra exposición y su interés por la situación social en Colombia.

La CUT ha celebrado el acuerdo de paz logrado en Colombia, con las FARC y confía el éxito en las negociaciones de paz con el ELN. En especial considera indispensable para aclimatar estos procesos, el cumplimiento de lo negociado con las FARC y la eliminación del paramilitarismo.

Actualmente en Colombia el descontento social ha generado múltiples manifestaciones de la población, siendo de las más representativas el paro cívico realizado en la ciudad de Buenaventura, en la costa pacífica colombiana y principal puerto marítimo del país, que duró más de 22 días y en el que se reclamaba por el abandono estatal. Estos reclamos sociales suelen no tener una atención adecuada del Gobierno sino que han sido tratados de manera criminal, mediante las fuerzas especiales del Escuadrón Móvil Antidisturbios-ESMAD y la policía nacional.

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