Mujeres

LA HISTORIA TAMBIÉN ES ESCRITA POR MUJERES.

Llegó a Cartagena de Indias en un barco negrero y fue vendida, junto a otros africanos hombres y mujeres al comerciante español Pedro González; quién la revendió para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar de los ingenios en Palmira, Colombia, a más de 900 km al sur de Cartagena.

Vivió muchos años como esclava en las plantaciones de caña de azúcar, hasta que en el año 1840 se fugó junto con 45 cimarrones más a las montañas de Palmira, organizando un palenque dirigido por ella.

Desde ahí, empezó a promover la fuga de otros esclavos, pero fue capturada una vez e iba a ser asesinada y descuartizada para atemorizar a los demás cimarrones y esclavos en cautiverio para que desistieran de escapar de la esclavitud. Logró escapar gracias a sus conocimientos en magia y brujería.

Fue admirada también por sus conocimientos de magia y medicina natural. Curaba con hierbas y semillas, se especializaba en picaduras de serpientes y otras alimañas. Era devota de sus dioses africanos y no aceptó convertirse al Catolicismo, consideraba esta como la religión de sus verdugos y esclavizadores. Cuentan que fue una mujer guerrera, que no agachaba cabeza ni se dejaba humillar o maltratar por alguna persona blanca. Era esbelta, alta, cantaba cantos nativos y tenía buena voz para el canto; tocaba la marimba, se sentía muy orgullosa de ru raza, era dueña de un espíritu libre y guerrero.

Aprendió a leer y escribir en la época que vivió con un español criollo, quién fuera el padre de sus primeros 5 hijos; un hombre sensible que apoyó a su compañera y actuó como intermediario para que los negros de varias haciendas se fugaran. Fue fusilado en 1857 en la actual Plaza de Bolívar en Palmira, Valle del Cauca, acusado de traición y conspiración. Casilda tuvo un segundo marido llamado Juan Gregorio Caicedo Caicedo, nacido en Guapi, Cauca (Colombia). Este hombre fue curandero, brujo hechicero y también rebelde que después de ser declarado en libertad, salié de Guapí hacia Cali donde entró a trabajar como jornalero en el Ingenio Manuelita en Palmira, donde conoció a Casilda, se casaron y tuvieron 9 hijos. Casilda tuvo 14 hijos y aproximadamente más 60 nietos.

El 8 de marzo y las prioridades de la lucha de las mujeres en Colombia

Por: Consuelo Ahumada

Profesora Universidad Externado de Colombia, miembro de número de la Academia Colombiana de Ciencias Económicas. Integrante del Comité Ejecutivo del Partido de Trabajo de Colombia.

La lucha histórica de las mujeres por sus derechos y reivindicaciones más sentidas, en el marco de una sociedad profundamente patriarcal y machista, ha tenido en Colombia avances incuestionables, en especial en lo que respecta a la legislación. Sin embargo, es conveniente analizar las enormes dificultades, resultantes de la situación actual, que el movimiento de mujeres debe afrontar.

Empecemos por destacar que a escasos meses de terminar la segunda década del siglo XXI, en el mundo predomina la extrema derecha con su agenda política, económica, social y cultural regresiva. Han tomado cada vez más fuerza las políticas excluyentes de todo tipo, en favor de los grandes negocios de las finanzas y el sector privado y de la concentración del ingreso y de la propiedad. Más que en ningún otro momento de las últimas décadas, estas políticas buscan minimizar el papel redistributivo del Estado, perseguir y atropellar a la creciente población de inmigrantes, incentivar la guerra, romper la legalidad internacional y desconocer realidades tan imperiosas como el cambio climático y el riesgo que representa para la supervivencia misma de la humanidad. Aunque las condiciones son difíciles para las luchas sociales y para las causas que desafían el orden vigente, la resistencia global a estas políticas también crece, en medio de una fuerte polarización social.

Un componente central de ese modelo basado en el fundamentalismo del mercado es el pensamiento oscurantista que resurge y se impone para tratar de legitimar las políticas predominantes y se expresa en el menosprecio y agresión a los sectores que históricamente han sido oprimidos y rezagados. No solo se busca resolver las crisis económicas golpeando a quienes viven del trabajo o tratan de hacerlo, sino también reprimir a quienes luchan por las causas más diversas y se oponen a todo tipo de discriminaciones de género, étnica, racial o religiosa.

Igualdad política y mujeres

Por: Rodrigo Uprimny



El pasado 8 de marzo celebramos el día de la mujer, que busca erradicar la discriminación y la violencia de género. En el marco de esta celebración, tal vez valga la pena recordar que Colombia hubiera podido ser una vanguardia mundial en el reconocimiento de la igualdad política de las mujeres. Pero perdimos esa oportunidad. Terminamos en los últimos lugares de América Latina en este campo y seguimos bastante rezagados.



La historia es la siguiente: en 1853, al amparo de las energías democráticas de este período, Colombia adoptó una Constitución semifederal, que otorgaba a las provincias la facultad de redactar sus propias constituciones. Ese mismo año, como lo han relatado historiadores como Bushnell (en su buena historia de Colombia, con ese maravilloso título Una nación a pesar de sí misma), o Mario Aguilera, en un texto en la revista Credencial Historia, la Constitución de la provincia de Vélez reconoció el voto a las mujeres, en idéntica condición que a los hombres.



Era un avance democrático notable pues era la primera vez que ese derecho era reconocido a las mujeres en América Latina y una de las primeras veces que eso sucedía en el mundo. Pero la dicha no duró mucho; poco tiempo después, la Corte Suprema anuló esa reforma, con el argumento (jurídicamente muy discutible, dicho sea de paso) de que ninguna provincia podía otorgar a sus habitantes más derechos que los reconocidos por la Constitución nacional.

Las mujeres sufrirán más los efectos de la tributaria... y no son solo las toallas

Desincentivar el empleo femenino en pequeños negocios por el monotributo y encarecer los productos básicos del hogar para una población que recibe 20% menos ingresos, están entre las advertencias de Justicia Tributaria al Gobierno.



En los últimos días se ha debatido el impacto que tendrá la Reforma Tributaria sobre el presupuesto de las mujeres pues productos como las toallas higiénicas y los tampones están sujetos a la tarifa general. Sin embargo, según la Red de Justicia Tributaria este sector de la población sufriría otras disminuciones en su presupuesto por cuenta del proyecto que debate el Congreso.



La Red de Justicia Tributaria advierte que solo el aumento del IVA del 16% al 19% tendría cinco efectos sobre el presupuesto de las mujeres: disminución del poder adquisitivo de los estratos bajos, disminución de los recursos disponibles de las mujeres por la brecha salarial, aumento en el precio de productos de higiene personal e incremento en la industria cosmética y de productos conocidos como “con etiqueta rosa”.

EDITH LANCHESTER O EL PRECIO DE LA LIBERTAD.

Por: Xavier Rodríguez.

Cuando Henry John Lanchester y su mujer Octavia Ward se casaron en el condado de Sussex a mediados del siglo XIX, ya tenían decidido cuál sería el destino de sus futuros hijos; los varones estudiarían carreras técnicas como su padre y las mujeres se casarían con algún destacado caballero de la alta sociedad británica. Con el tiempo, tal y como había previsto Henry John, sus hijos siguieron los planes previstos. Henry VaughanLanchester se destacó como un prestigioso arquitecto y llegó a ganar la medalla de oro del Royal Institute of British Architects. Frederick William Lanchester estudió ingeniería y logró importantes descubrimientos en la industria automovilística que llevaron a que fundara, junto a sus hermanos, la LanchesterEngineCompanyPero el quebradero de cabeza para el viejo Henry siempre fue su quinta hija.

Néstor Humberto, otro peligro para la mujer.

Por: Cristina de la Torre.

Miles de hombres y mujeres se sublevarían contra la elección de Néstor Humberto Martínez como fiscal, si la Corte Suprema cometiera este miércoles el desliz de asignarle el cargo.

Como si no bastara con la indolencia de jueces y policías frente a la brutalidad doméstica que se cierne sobre las mujeres, propone Martínez despenalizar el feminicidio y la violencia intrafamiliar. Porque criminalizarla, dice, atentaría contra el núcleo familiar. Alude, sin duda, a la familia patriarcal, una entre las muchas modalidades de esa institución que hoy existen. Pero es aquella, precisamente, fuente primera de las agresiones y crímenes que se busca conjurar. Preservarla es perpetuar su razón de ser, el ejercicio del poder vertical, inapelable del patriarcalismo sobre la mujer, instalado en el inconsciente del varón.

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