Mensaje de advertencia

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La joya de la corona en 2019

Al igual que lo ocurrido en la campaña presidencial, las campañas a alcaldías y gobernaciones arrancaron muy temprano. En octubre del 2019 los colombianos elegirán 1.122 alcaldes y 32 gobernadores, al igual que centenares de concejales y diputados departamentales. Desde la posesión del derechista presidente Iván Duque, el pasado 7 de agosto, muchos creían que los niveles de polarización y crítica política iban a disminuir. Esperaban algo así como una tregua. Pero todos se equivocaron. Una combinación de un nuevo mapa político, entre dos sectores diametralmente opuestos, reformas económicas y políticas del nuevo Gobierno y la Colombia del posconflicto, han traído un escenario de polarización increíble.

Seis departamentos: Valle del Cauca, Antioquia, Magdalena, Boyacá, Cundinamarca y Santander, al igual que las principales siete ciudades del país -entre ellas, Medellín, Cali y Bogotá-, son el foco de la disputa electoral. Tres fuerzas electorales se van a medir por estos sitios: por un lado, los partidos progresistas, donde se agrupa el centro, centro izquierda e izquierda y en general lo que se denominan las nuevas ciudadanías. Tienen mucho impacto en el voto de opinión y están apostando a lograr por lo menos cinco de las grandes ciudades, entre ellas Bogotá, la capital del país.

Al otro extremo está el Centro Democrático, el partido de Gobierno, que lidera el expresidente Uribe. Representa la derecha y extrema derecha, lo acompañan en ese espectro electoral partidos pequeños, principalmente de fanáticos evangélicos, y el Partido Conservador, este último, uno de los tradicionales.

Luego, están lo que podríamos denominar los viejos partidos, los cuales representan la derecha, el centro derecha y el centro, pero más que referencias ideológicas, son partidos que la Ciencia Política ha denominado “Atrapa Todo”: aquellos colectivos sin ideología clara, que solo buscan ganar elecciones y donde conviven diferentes tipos de proyectos políticos. Este sector político salió mal librado en las elecciones nacionales de 2018, y todo parece indicar que no la tendrán fácil para las locales y regionales del 2019.

El centro de atención será la ciudad de Bogotá, allí los sectores progresistas tienen seis precandidatos, pero en la vida real el que cuenta con opciones, hasta el momento, es Antonio Navarro, exalcalde de Pasto, viejo militante de la izquierda y perteneciente al Partido Verde. La otra opción, que quitaría del camino a Navarro, es la excandidata vicepresidencial Claudia López, quien aún no define su candidatura, pero de hacerlo, sería casi imbatible.

En el sector de la extrema derecha y derecha, se perfilan tres candidatos. El ahora excongresista Samuel Hoyos, quien renunció a su curul en las últimas horas para no inhabilitarse en la competencia por la alcaldía; el concejal del Centro Democrático Diego Molano y, tal vez, el abogado Rafael Nieto Loaiza.

Hay otros tres candidatos que tiene alguna opción, así sea pequeña: Miguel Turbay, el candidato del actual alcalde Peñalosa; el exministro David Luna que busca el apoyo de algunas colectividades muy disminuidas en la ciudad; y una mención aparte merece Carlos Fernando Galán, quien representa una opción centrista y de la nueva política, pero carga con dos grandes problemas: su cercanía al alcalde Peñalosa y que es un candidato que vincularían al partido Cambio Radical, uno de los más cuestionados por las viejas prácticas políticas.

Tal vez al final la disputa será entre el elegido por el Centro Democrático y el elegido por el Partido Verde. Todo dependerá de los mecanismos de selección interna de cada sector y de las propuestas políticas que logre leer la ciudadanía bogotana. Los temas ambientales, animalistas, juveniles y de lucha contra la corrupción se podrían catalogar como la nueva agenda que ningún candidato puede obviar. Pero también los tradicionales de movilidad, seguridad y planeación urbanista serán determinantes. En los próximos cuatro años la ciudad estará en construcción y la movilidad se verá muy afectada, más de lo que ya es. Por los lados de la seguridad solo basta decir que cerca del 50% de la ciudad se siente insegura y el hurto común es el mayor dolor de cabeza. El 2019 será un año muy emocionante en materia electoral.