Intento fallido


Por Jaime Vargas Ramírez



Ante la necesidad de una reforma a la justicia para descongestionar los juzgados -más de tres millones de procesos represados- la ocasión fue aprovechada por congresistas, gobierno y sectores de la justicia para intentar, fallidamente, por ahora, reformar la carta en beneficio
propio. La ampliación del período de los magistrados, eliminación del régimen de inhabilidades de los parlamentarios, más de 1.300 procesos por parapolítica en el aire, conformaban el grueso del carrusel de la impunidad que se estaba fraguando desde que el gobierno presentó la iniciativa.




Era un golpe calculado contra la carta del 91 que tanto estorba a la vieja política, pero que su vez beneficiaba al sector financiero que trata de recuperar miles de millones de pesos enredados en la telaraña de la ineficiente justicia colombiana, razón por la cual la reforma contemplaba privatizar en parte la justicia. Todo un esperpento que lo que menos buscaba era beneficiar a los ciudadanos con una justicia pronta y efectiva.


Aunque el intento tuvo oponentes fuera y dentro del Congreso solo fue hasta el momento de anunciarse y aprobarse tal bodrio, que la reacción ciudadana se hizo sentir. Fue tal la indignación a través de la redes sociales y los medios de comunicación que el presidente Santos, en forma hábil, se colocó al lado de los indignados. Fue tal el descaro de senadores, representantes y ministro de justicia, que pocas veces una reacción ciudadana asusta de tal manera a los gobernantes que todos acudieron - en forma legal o ilegal, no se sabe aún-, a las pocas horas y a regañadientes, a hundir tal despropósito.



El desafuero no ha hecho más que abrir un caja de pandora, pues con la reforma se pretendía darle salida a problemas jurídicos viejos pero el resultado es la creación de nuevos. Problemas nuevos emergen en el panorama político y jurídico de la nación, nuevas y profundas contradicciones a las que debemos estar atentos los demócratas para impedir que las extremas aprovechen la ocasión para hacer de las suyas.



Para resaltar la reacción oportuna de la ciudadanía que apoyándose en las nuevas herramientas que la tecnología nos brinda, derrotó el intento de contrarreforma de la carta del 91. Y cómo trabajadores, sindicatos, progresistas, polistas y muchas otras organizaciones sociales se pusieron al frente de la recogida de firmas que habrá que mantener para darle un uso adecuado, bien sea por si revive el engendro o bien para castigar ejemplarmente a los congresistas corruptos.



Por otro lado el gobierno Santos sufre duro golpe a mitad de calendario que lo obligará a dar timonazos importantes en sus relaciones con el Congreso, la opinión, el uribismo y la guerrilla.
Hasta el momento ni se había despeinado el presidente en el primer tiempo de su mandato, pero lo sucedido con la reforma a la justicia le anuncia un tormentoso segundo tiempo. Y para los demócratas, nuevos retos y oportunidades.