Informe del Fiscal Nacional a la LI Junta Nacional de la CUT

Por Fabio Árias. 14 y 15 de marzo de 2013



En el próximo mes de junio se realizarán las elecciones del Comité Ejecutivo Nacional, los Comités Ejecutivos de las Subdirectivas y los delegados de cada sindicato filial al VI Congreso. Estos comicios colocarán a nuestra Central por la democracia y transparencia que logremos, muy posiblemente en una nueva situación de gobernabilidad, legitimada por dicho proceso eleccionario.



Será sin lugar a dudas una excelente oportunidad, complementado con la realización del VI congreso, de hacer una evaluación del accionar de la CUT, en todos los órdenes, político, tanto nacional como internacional, organizativo, educativo, de crecimiento, de gobernabilidad, entre otros.



En los informes de Fiscalía rendidos ante este escenario de la Junta Nacional, que puede ir mostrando algunos rasgos evaluativos, he reiterado los desaciertos en la Dirección de la Central llevados a cabo por el acuerdo de mayoría, que con la sola excepción fugaz de mayo a noviembre de 2012, ha regido los destinos desde julio de 2008 hasta estos días. A los desatinos derivados de su apreciación en la situación política hoy del país con la polarización Uribe-Santos y los correspondientes yerros en las definiciones del qué hacer, se suma la altísima inestabilidad en la Dirección Nacional de la CUT.



Esta situación de crisis tiene sus especiales expresiones en la continua pérdida de protagonismo tanto en los escenarios nacionales como internacionales. En lo nacional llegamos tarde y sin mayor convicción, como CUT, a los acuerdos laborales con el gobierno y los empresarios. La Central carece de mecanismos incluyentes y participativos que nos permitan coordinación y eficacia en la acción política y social. La CUT mantiene una descalificación a actores de la vida política nacional, que no corresponde a una correcta valoración de su papel político y social. La vida interna y la construcción de la estructura organizativa de sindicatos de rama, están completamente deteriorada la una y saboteada la otra.



En lo internacional no se valoran las democráticas y progresistas actuaciones tanto de la CSI como de la CSA en la lucha contra el modelo neoliberal, el dominio del capital financiero y por la defensa del trabajo decente en el planeta, representadas muy especialmente en el acompañamiento a los trabajadores en sus movilizaciones y en la Jornada Mundial por el Trabajo Decente del 7 de octubre de cada año, que recuperan así el carácter del nuevo internacionalismo de los trabajadores,



Esta crisis es el resultado lógico de un acuerdo mayoritario de gobernabilidad que ha practicado la exclusión y el sectarismo en la vida interna de la central y que a más de errar en el análisis de la situación coyuntural del país y el movimiento obrero, determinó sabotear las conclusiones del V Congreso de la CUT, las más representativas y las de mayor contenido para el avance de la central, tales como la afiliación a la CSI y a la CSA, la estructura organizativa de grandes sindicatos de rama y la conveniencia de aprovechar el diálogo social para darle respuesta a los reclamos y luchas de los trabajadores y sus sindicatos.



Todo ello ha quedado reflejado, en una tal desconfianza e incertidumbre en esa Dirección, que el mismo Sindicalismo Clasista optó por quitarle el respaldo a Tarsicio Mora, generando en mayo de 2012 el cambio por Domingo Tovar. En ese momento el Sindicalismo Democrático respaldó a Domingo Tovar; adquiriendo así la mayor responsabilidad, proponiéndose retomar para dirigir la CUT, como ejes fundamentales las conclusiones del V Congreso de la CUT, especialmente el carácter civilista y democrático de la Central, la afiliación y respaldo a la CSI y la CSA, la participación propositiva con independencia y autonomía en los escenarios de representatividad y de concertación y restableciendo el Comando Nacional Unitario como organismo de la unidad de acción de mayor importancia para la CUT y el movimiento sindical y desde allí buscar coordinación con otras organizaciones sociales y políticas, criterios que objetivamente son una respuesta a que la CUT asuma y restablezca su liderazgo. Además, se establecieron organismos como la Comisión de Ética y la Financiera, sin exclusión de ningún sector y manteniendo una discusión amplia e incluyente en las decisiones del Comité Ejecutivo y la Junta Nacional. Atendió una respuesta oportuna a las agresiones del Gobierno Santos promoviendo expresiones y movilizaciones contra la regresiva Reforma Tributaria y la miserable propuesta de aumento del salario mínimo.



La inestabilidad en la Dirección de la CUT, se ha agravado por la decisión de Tarsicio Mora y Gilberto Martínez, que al mes de haber iniciado la presidencia Domingo Tovar, le retiraron su apoyo, aduciendo que no ganaban nada en ese acuerdo y por tal, consideraron buscar uno nuevo.



En diciembre de 2012, el viejo acuerdo del Sindicalismo Clasista y otros sectores se restablece pero con la presidencia de Domingo Tovar. Esta inestabilidad promovida desde el Polo, para quienes consideran que hay que expulsar la Marcha Patriótica de sus filas, pero aliarse con ellos en la CUT, profundiza mayores desconfianzas e incertidumbres y nos lleva a pensar en la necesidad de que más allá de los vaivenes de directivos y conveniencias “políticas”, hay necesidad imperiosa, como lo ha señalado reiteradamente el Sindicalismo Democrático, de tener como norte de todo el actuar las conclusiones del V Congreso de la CUT.



La creciente inconformidad que hoy se registra en la convulsionada protesta social de la producción y el trabajo nacional, que reflejan los estragos del libre comercio y la crisis mundial, nos coloca de cara a jugar un papel protagónico en la movilización social.



Los estragos de la regresiva reforma laboral pasada como tributaria, aunada a las anunciadas reforma pensional y de salud, que otorgará, aquella, mayores privilegios a los fondos privados del especulativo sistema financiero y la otra mantendrá el parasitario y corrupto sistema de intermediarios de gestores y aseguradores privados, hoy EPS, serán, entre otras, motivaciones para promover y participar en la movilización social y política, siempre en la perspectiva de lograr converger la más amplia coalición de los sectores de la vida democrática y progresista del país.



FABIO ARIAS GIRALDO