Ilegal la huelga en el grupo Ross. De un caso exitoso a un lamentable caso.

Por Heriberto Giraldo Hernández.
Presidente de la seccional Sabaneta de Sintravidricol.


Atravesamos una de las situaciones más difíciles de todas las que haya podido pasar nuestro sindicato a nivel nacional, comparada solo con el paro realizado en PELDAR en 1961 y con la huelga realizada en 1969, movimientos declarados ilegales, con la consecuencia del despido de los integrantes de las respectivas juntas directivas.

En esta oportunidad ha sucedido lo mismo. El movimiento huelguístico declarado por Sintravidricol en asamblea de afiliados, para las empresas Moldes Medellín limitada y Andes Cast Metals Foundry, que comenzó en noviembre de 2015 y finalizo el 30 de Enero del año 2016, fue declarado ilegal.

Una vez reanudadas las actividades laborales, las empresas demandaron ante el tribunal superior de Medellín, la ilegalidad de la huelga, aduciendo una de ellas, que la huelga había sido votada por la minoría de los trabajadores y la otra, Moldes Medellín, que el movimiento no se había desarrollado de manera pacífica como lo dispone la ley.

El tribunal superior de Medellín, luego de las investigaciones pertinentes y de realizar audiencias con las partes, emitió sentencia el día 23 de Junio de 2016, mediante la cual, declaró la ilegalidad de la huelga en la empresa Andes Cast Metals Foundry, al constatar que en efecto, esta había sido votada por la minoría de sus trabajadores; en la misma sentencia el tribunal se abstuvo de declarar la ilegalidad en la empresa Moldes Medellín, considerando que lo que la empresa calificaba como actos de violencia, hace parte de las luchas normales que desarrollan las organizaciones sindicales.

Las partes apelaron esta sentencia insistiendo cada una en sus argumentos. El sindicato insistía en que era mayoritario y que existía “unidad de empresa” para que no se declarara la ilegalidad en la fundición, mientras que la empresa insistía en que la huelga no había sido pacifica para que se declarara también la ilegalidad en Moldes Medellín. Y fue así como la corte suprema de justicia, retomando el caso, emitió su sentencia el día 26 de Octubre de 2016, declarando la ilegalidad en ambas empresas, constatando una vez más la votación en la empresa Andes Cast Metals Foundry, y ahora argumentando que en la empresa Moldes Medellín “se presentaron actos reprochables en el comportamiento de los huelguistas, como intimidaciones, retenciones de empleados y vehículos…vulneración de la seguridad de la empresa, ingesta de bebidas alcohólicas y bloqueo de la vía publica con intervención policial, lo que significa que el cese no puede ser calificado como pacífico” (tomado textualmente de la sentencia de la CSJ, SL 15966 – 2016).

A partir del día 21 de noviembre, las empresas comenzaron los procesos para el despido de trabajadores; les fueron cancelados los contratos de trabajo a 28 de ellos aduciendo justa causa, entre ellos a la mayoría de los miembros de las juntas directivas de las seccionales Sabaneta y La Estrella de Sintravidricol, quedando en las plantas las relaciones laborales rotas y los trabajadores sumergidos en una situación de miedo, zozobra y una gran confusión; además, los afiliados a la empresa Andes Cast Metals Foundry, renunciaron de manera masiva a la organización sindical, quedando tan solo 4 afiliados, por lo menos en la planta de Sabaneta, entre ellos los dos directivos seccionales.

Las razones de este fracaso.

Más allá de que en una de las empresas se hubiera votado la huelga por parte de 32 trabajadores convocados a votarla, teniendo esta 86 en total, de que en la otra se hubieran constatado los infortunados hechos que la corte calificó como violentos y de que esta hubiera emitido una sentencia con tan extraordinaria rapidez, debemos poner la atención en otros elementos de gran importancia, para no despachar el asunto diciendo solo que se trata de un régimen pro empresario y de un patrón perverso.

En primer lugar, aunque estaba en desarrollo una negociación colectiva, “el dialogo social brillo por su ausencia”, por cuanto la negociación y su estrategia fue delegada por la empresa a una agencia de abogados, con el ánimo de dilatar y generar condiciones para judicializar las relaciones laborales. Pero ello también obedeció a que la organización sindical planteó una estrategia de todo o nada, fundamentada en la idea de imponer por la fuerza y de una sola vez, como se lo vendieron a los trabajadores, una nivelación salarial para el 85% de los trabajadores, más un incremento general del 15%, lo que implicaba incrementar los costos salariales en un 72% en una empresa que ha pasado de facturar 66 mil millones de pesos anuales en el año 2011, a facturar 44 mil en 2013 y 45 mil en 2014, según los informes de la superintendencia de sociedades.

Los anteriores datos nos indican que la negociación careció de la racionalidad debida y que esta se planteó sin apego a unas posibilidades reales para el logro de los objetivos propuestos, sin los estudios y análisis objetivos y sin tener en cuenta las tendencias y factores presentes en el entorno laboral. Las juntas directivas seccionales de La Estrella y Sabaneta, quisieron hacer las cosas sin contar con el acumulado de experiencia, sin tener en cuenta lo actuado en los últimos años, ni las razones y factores que habían llevado a los acuerdos en las anteriores negociaciones, y al parecer los asesores tampoco pudieron aterrizar tan desbordadas pretensiones.

En segundo lugar, ni los nuevos dirigentes seccionales, ni los antiguos de la junta nacional del sindicato, habían asimilado que la negociación colectiva se venía desarrollando por “grupo empresarial” y con los elementos propios de un dialogo social productivo, que había llevado en el año 2011 a firmar una sola convención colectiva para un grupo de cinco empresas, cuatro de ellas nuevas en donde se aplicó un régimen convencional también nuevo, eliminándose cuatro pactos colectivos y aplicándose la convención a trabajadores de empresas donde no se tenía ningún afiliado.

Al abordar la negociación en el 2015 con la concepción tradicional de negociación por empresa, no se tomaron las decisiones correctas porque las personas que intervinieron no conocían a fondo la situación, no escucharon a quienes la conocían, no leyeron las publicaciones; no tuvieron las respuestas a las preguntas de porque se comenzó aplicando la convención en una empresa sin afiliados o con afiliación en minoría contrario a lo dispuesto por el código del trabajo, y cómo se debía proceder a votar la huelga en este caso; no se logró combinar acertadamente lo que dispone la ley con lo que las partes habían dispuesto en su autonomía y autocomposición en las negociaciones anteriores y solo se atuvieron a la situación real de que el sindicato tenía la mayoría de la suma total de los trabajadores de las empresas como afiliados y por ello la huelga fue votada en asamblea general de estos y como si se tratara de una sola empresa. Pudieron aprenderse de memoria el código laboral, pero este no contiene un procedimiento para negociar por grupo empresarial y carecieron de la imaginación necesaria para solucionar problemas atípicos.

Y aunque lo habíamos expuesto ampliamente en las asambleas nacionales de delegados y los antiguos trabajadores durante la negociación rogábamos que nos escucharan, nadie lo hizo, y nos señalaron y acusaron de trabajar para la empresa y de querer sabotear su lucha, cuando lo que buscábamos era impedir que se cometieran los graves errores que al final se cometieron.

Hay que recordar que la afiliación sindical y la negociación colectiva en el grupo Ross, habían sido destacadas como uno de los casos exitosos y emblemáticos en Colombia en cuanto a logros en materia de trabajo decente; esto se publicó por ejemplo, en el libro “trabajo decente, 5 experiencias sindicales colombianas”, publicación de la ENS con el patrocinio del programa país de la FNV, el congreso laboral Canadiense y la DGB de Alemania , donde se destacó a Sintravidricol como “pequeño en número, gigante en fuerza”. Por su resonancia nacional, el caso había sido incluso tema del columnista Pascual Gaviria en el periódico El Espectador en el año 2008, con el título de “Sintra Obama”, haciendo referencia a la manera como habíamos aprovechado el apoyo internacional y una coyuntura especifica. También la ICEM, hoy Industriall, había publicado nuestro caso como muy exitoso, lo mismo que la ENS en un número de su serie “Documentos de la escuela”; pero a pesar del reconocimiento nacional e internacional, para nuestro sindicato y el sindicalismo clasista, éramos solo “unos lideres patronistas que no luchan”.

Desafortunadamente, gran parte de ese trabajo se vino abajo y vale la pena empezar a evaluar las razones que llevaron a la situación lamentable por la cual hemos pasado.

¿Por qué no se había asimilado la situación y el tipo de negociación emprendida, cuando lo habíamos expuesto en las asambleas de delegados, cuando se han hecho “tantas” publicaciones y en general, nuestro caso había tenido tanta divulgación? Ello solo se explica por los sesgos ideológicos, por los intereses partidistas, por la estigmatización de que ha sido objeto el dialogo social y sus defensores y porque el sindicalismo denominado clasista privilegia el tener conflictos abiertos y las acciones de fuerza aunque no se obtengan buenos resultados y más aún, aunque estos sean catastróficos como en el caso nuestro, porque no les importa poner en riesgo a los trabajadores a cambio de nada.

Ahora bien, los asesores por parte de la junta nacional, no pueden sacarse en limpio de manera tan olímpica, diciendo que no mandaron a los directivos de La Estrella o Sabaneta a que quemaran llantas, a que retuvieran personas o vehículos, o a que insultaran a los directivos de la empresa. Mas responsabilidad les cabe en gracia de su investidura nacional y porque siempre han inculcado e impulsado esa forma ya obsoleta y arcaica de hacer sindicalismo y porque desde nuestra incursión exitosa en La Estrella planificaron el trabajo para ganarse ese espacio con base en la estigmatización, promoviendo el egoísmo y la envidia, minimizando nuestros logros, desconociéndolos y tratando nuestra importante gestión como de “sindicalismo patronal”.

Hoy estamos sufriendo las consecuencias de esa visión mezquina y estrecha. Se destruyó una generación de dirigentes sindicales que pudieron ser valiosos: siendo del grupo Ross, no los dejaron formar por nosotros como dirigentes racionales, democráticos y transparentes, para exacerbarles a muchos el egoísmo económico, enseñarles a sobresalir pasando por encima de los demás compañeros y luego, como consecuencia, los hicieron despedir. ¿Cuándo lograremos reponer esos 15 o 20 dirigentes? ¿Cuánto vale su formación?... Ahí tienen su obra compañeros…están destruyendo valor en la organización sindical. Estamos llevando el sindicato en general, luego de la división, de pronto a su desaparición, dada su debilidad, su falta de visión de futuro, de vocación para el fortalecimiento orgánico y de unidad en la negociación en la industria del vidrio o por lo menos a nivel de la empresa Owens Illinois. Y cuando logramos esa unidad en el grupo Ross, no solo la desconocen sino que tratan de destruirla.

Llama mucho la atención el desconocimiento acerca de normas como las de unidad de empresa, la votación de la huelga, la falta de capacidad para la negociación por grupo empresarial, la tergiversación de los estados financieros, la minimización de las cifras, el no estudiar las razones por las cuales en los últimos años la corte ha ilegalizado 20 de las 34 huelgas sometidas a estudio para no incurrir en las mismas causales. Decir que la empresa se preparó para la huelga significa que a ella le convenía y los dirigentes le hicieron el juego, pues ella se embolsilló más de 1.000 millones de pesos de salarios de los trabajadores, en un periodo en el que no había trabajo, porque 15 días antes de la hora cero ya Moldes Medellín estaba parada.

La negociación colectiva en el grupo Ross, vuelve a ser noticia hoy, esta vez como un ejemplo de cómo no se debe abordar un proceso de negociación colectiva laboral y nos pone a reflexionar en cómo el sindicalismo debe definitivamente modernizarse y asumir una negociación colectiva inteligente, siempre en el marco de la lucha por la democracia, la inclusión y la equidad social.

Hoy, por lo menos en la seccional de Sabaneta hemos elegido una nueva junta directiva y tratamos de restablecer los canales para las relaciones laborales, lo mismo que la confianza de los afiliados que no se han retirado, con el ánimo de encausar de nuevo la lucha sindical y retomar un rumbo más seguro.

Medellín, Abril de 2017.