¡Fuera la mano imperial de Trump de América Latina!

Por: Consuelo Ahumada Beltrán
Asuntos internacionales del PTC.

 

Nicolás Maduro es el presidente legítimo y constitucional de la República Bolivariana de Venezuela. Fue vencedor en unas elecciones realizadas en mayo pasado, en las que los principales líderes de la oposición se negaron a participar.

Obtuvo su triunfo con un sistema electoral que también le dio el triunfo a la oposición en la Asamblea Nacional hace tres años. En el país vecino, el voto es 100% electrónico y las elecciones están sujetas a varias auditorías durante todo el proceso. Lo puedo afirmar porque yo estuve como testigo en una de las últimas elecciones. En Venezuela no votan los muertos ni los resultados se cambian después de la votación en los escrutinios, ni tampoco aparecen las papeletas del candidato contradictor en la basura, tal como sucede en Colombia.

Es cierto que en medio de una situación extremadamente difícil, Nicolás Maduro ha cometido muchos errores, algunos de ellos graves. Pero la principal responsabilidad de la crisis que vive el país recae sobre el gobierno de Estados Unidos y los grandes dueños del poder económico en el mundo, que han intensificado el bloqueo y el saboteo económico, financiero y comercial sobre el país. No le perdonan a Venezuela haber desafiado las políticas neoliberales durante dos décadas. Tampoco le perdonan que sea tan rico en petróleo y otros recursos y que haya querido mandarse solo. El papel de Colombia y de otros países incondicionales con Estados Unidos ha sido también nefasto en cuanto a sus posibilidades de recuperarse de la crisis.

La autoproclamación de Juan Guaidó como Presidente de la República, en una operación tramada y maquinada por el gobierno de Trump y por personajes siniestros como el senador Marco Rubio y el señor Almagro de la OEA, es una vergüenza internacional. En medio de su crisis, su incapacidad probada y su postura antipatriótica, la oposición viene de fracaso en fracaso. Pero de pronto apareció Juan Guaidó, un joven ingeniero que estudió en Estados Unidos y que era absolutamente desconocido hace unas semanas. Es el heredero político de Leopoldo López, una de las figuras más extremas y corruptas de la oposición. El reconocimiento inmediato que hizo Colombia del usurpador es una nueva vergüenza nacional e internacional para el gobierno de Duque/Uribe.

En este ambiente tan enrarecido que ha predominado en el mundo durante los últimos meses, en el que la extrema derecha parece más agresiva que nunca, solo queda a los demócratas y progresistas respaldar la soberanía nacional de Venezuela, rechazar esta intromisión en los asuntos internos del país y denunciar la posibilidad anunciada de recurrir a la intervención militar. Nuevamente, en esta ocasión se destaca la postura valiente y ejemplar de AMLO en México.

Pese a que los medios siguen empeñados en ocultar la verdad, las manifestaciones de las fuerzas leales al gobierno fueron enormes en todo el país. La República Bolivariana de Venezuela resiste y seguirá resistiendo.