En memoria de la compañera Berta Muñoz

Gracias Bertha: la guerrera
¡sin armas, ni muertos, ni odios!


Mujeres de de tiempos embrujados, Mujeres de la altiplanicie… de esta altiplanicie poética, Mujeres de la bien amada Altavista.

Hoy les envío un saludo solidario, silencioso y lleno de amor por la memoria.

No es una simple coincidencia que en este mismo espacio nos recuerde a Débora Arango, la Mujer que pintó, lo que fue viendo… Lo que fue viendo, sobre las realidades embriagantes de las mujeres excluidas, silenciadas y olvidadas de esta ciudad, le Digamos hoy a Doña Bertha GRACIAS. GRACIAS Guerrera; Guerrera sin armas ni muertos, guerrera sin odios.

Guerrera de la coherencia, apasionada por la defensa de los derechos laborales de las Mujeres, que llegó un día con ojos de mar y abrazos de mamá grande a pincelar de colores otra historia de las Mujeres de Altavista. En cada recorrido por este colegio, por los espacios corporativos y por los currículos pedagógicos y sociales del derecho a la educación de las Mujeres, plasmó la pregunta por la equidad de derechos, por las condiciones para la construcción de la posibilidad real, para que como dice Virginia Woolf : las Mujeres puedan tener la habitación propia.

Don Roberto, mujeres Hijas de Doña Bertha, Mujeres del dominical, profesoras y profesores amigas y amigos de Doña Bertha, no envío un saludo de la triste partida, no me inventaré una palabra para nombrar el vacío de la ausencia, no hay un hasta pronto. Propongo un Brindis por la vida mientras la vida, un brindis para que no se nos olvide la dignidad, expresada en cada partícula de la esencia mágica de doña Bertha. Y como lo nombraba otra de nuestras hermanas de universo: “su muerte nos separa… mi muerte no nos unirá… Pero está muy bien que nuestras vidas hayan coincidido en el tiempo”.

Don Roberto y su familia han preguntado si Doña Bertha nos debía algo relacionado con la seguridad social? Y le respondemos: somos nosotras y nosotros quienes le debemos a ustedes y a Doña Bertha; la coherencia que nos enseñó en cada acto, en cada escucha y en cada sueño, el seguir creyendo en los caminos para que las Mujeres estudien, rían, sonrían y puedan tener cada cosa que contrarreste los obstáculos para habitar el mundo de manera amorosa y libre. La fuerza de habitar la vida, mientras la vida.

A doña Bertha, que el paraíso le haga honores y a todos(as) ustedes y a mí que la memoria de ella nos haga sentir ganas de reír, de vivir, y de ser mejores humanos.

Flores amarillas en su honor. Mis respetos

Sonia Góez Orrego, Directora ejecutiva CEDECIS
Corporación para el Desarrollo Comunitario y la Integración Social