El debate de la privatización de UNE debe ser más político que técnico

Por Fernando López Molina, Subgerencia Sostenibilidad Proyecto Ituango. Equipo Gestión Social y Ambiental.

Debería resolverse, en primer lugar, qué tan cierto es que el estado colombiano auspicia la libre competencia y una regulación eficiente en un sector dominado aplastantemente por un monopolio transnacional. De nada valdrán los argumentos técnicos, las fusiones, las restricciones en  la próxima subasta de 4G, sin antes considerar reglas claras y una ley antimonopolio.

De todos es conocido la famosa ley de Darwin sobre la selección natural y que bien aplica para la salvaje competencia en el mundo capitalista: El pez grande se come al chico. La propuesta presentada al Concejo de Medellín por parte de nuestro gerente general, Juan Esteban Calle y el Presidente de Une, Marc Eichmann Perret, traen un debate que sólo se da en el cerrado círculo de los expertos del sector. Se manejan allí términos farragosos y extraños para el común de los mortales y que tienen el efecto narcotizante de producir indiferencia y apatía entre la ciudadanía.

Me propongo, entonces, tocar levemente algunos de estos términos, pues considero que el fondo del debate debería de ser en el terreno de lo político: Colombia y sus empresas insignes dejaron de serlo para hacer parte de poderosas multinacionales: Telecom, Avianca, Almacenes Éxito, Bavaria, Acerías Paz del Rio, Coltejer, El Tiempo, etc, etc. son los ejemplos más representativos de la desnacionalización de nuestro país. La discusión hoy, es si después de Telecom, la otrora “empresa de los colombianos” la seguirá UNE- EPM Telecomunicaciones y no por cuenta de la fusión con la Millicon International Cellular (MIC), que sólo capturaría el 3% del mercado después de inversiones cercanas al billón de pesos, sino que por las leyes inexorables e irracionales de la economía capitalista, nos llevaría en un corto plazo a debatir la absorción de la Millicon por parte de Claro y su consecuente pérdida de un patrimonio formado en más de 50 años de existencia.

Vale recordar que Slim se hizo a través de Comcel de la participación, en el año 2002, de la Millicon (la misma que se va a quedar con UNE) cuando esta hacía parte de Celcaribe y ya intentó también comprar a UNE en la administración anterior, tal como lo denunció el periodista Orlando Rojas Pérez, cuando en “secreto” Luz Jeannette Rovira González – presidente de Telmex Colombia, viajó a la ciudad de Medellín a reunirse con el alcalde de Medellín Alonso Salazar. No hay nada que impida que esto pueda suceder en  cercano futuro cuando Une no sea patrimonio de los medellinenses sino que haga parte del portafolio de negocios de la transnacional sueca

La pelea entonces es contra un monopolio que no da lugar a que se lleve a cabo el sueño de los apóstoles del mercado: la libre competencia. Las cifras así lo demuestran, Colombia es, después de México, el segundo país del mundo en cuanto al grado de concentración de su industria de telefonía móvil.

Claro es el primer actor del mercado colombiano de la telefonía celular. Cuenta con 65% de cuota de mercado y controla el 80% del tráfico de telefonía celular. Muy lejos queda su competidora más cercana, la española Movistar con 25.81% de suscriptores de ese servicio, seguida de Tigo, propiedad de la sueca Millicom International, con 12.68%, y de Une, con apenas 0.17%, según cifras oficiales al segundo trimestre de este año. Es evidente que Claro es el jugador dominante, condición que fue establecida por la antigua Comisión de Regulación de Telecomunicaciones (CRT) en el año 2009.

Y cuando señalo sobre la posibilidad de que definitivamente UNE quede en manos de Carlos Slim, no lo hago con el ánimo de generar alarmismo, bastaría una rápida mirada del cómo ha sido la dinámica de este sector con la compra y venta de empresas, las fusiones  y las escisiones para llegar al panorama que hoy divisamos. Cuando la movilidad arrancó en Colombia en el año de 1994 el país se lo repartieron entre Celulomòvil y Cocelco, con participación extranjera a través de AT&T, Telefónica de España, Bell Canadá, Northerm Telecom. Hoy el dominio monopólico es de Claro, sin que se detengan en su intención de copar el 100% del mercado.

Insisto, mientras no haya reglas claras y marco regulatorio con techos tal como lo proponen los senadores Robledo y Juan Mario Laserna, no habrá poder humano que impida que este monopolio que reportó las mayores utilidades entre todas las empresas privadas, con 2 mil 271 millones de dólares, se haga a todo el sector de telecomunicaciones en Colombia. El 75% de las utilidades del sector corresponde a la compañía de Slim, así como el 50 por ciento del mercado de televisión por suscripción. No sé entonces, de dónde tanto optimismo de nuestro gerente con la fusión. Es más, algunos analistas, en una posición derrotista ante el gigante de la telecomunicaciones, se atreven a proponer la venta de UNE antes de caer en sus garras y cuando la empresa esté totalmente desvalorizada producto de la competencia ruinosa que se le impone.

Es que ni México ha podido controlarlo – a Carlos Slim- y sólo ahora algunos legisladores han presentado un proyecto que busca ponerle el “tatequieto” permitiendo una mayor participación extranjera en el sector. Si esto pasa en México, porque no hacerlo en nuestro país (¡!). Según un documento de la Ocde, en México la pérdida de bienestar atribuida a la disfuncionalidad de las telecomunicaciones se estima en US$129.200 millones entre 2005 y 2009, es decir, 1,8% del PIB anual.

Cuando afirmaba en el conversatorio con el gerente general en el Himerio Pérez sobre el tema, y por la premura del tiempo que no me dio tiempo para ampliar mi opinión, señalaba que en EPM hay buenos técnicos pero muy malos políticos, quería referirme precisamente a esto. No hay duda, en el Grupo EPM hay buenos estrategas en negocios y excelentes expositores que nos muestran las bondades de una posible fusión con MIllicon, pero ingenuos cuando de análisis político se trata. Igual, las intervenciones sindicales fueron deprimentes en el tema.

Estamos en mora de movilizar los estamentos sociales comprometidos con la región y con la empresa para poner al centro del debate donde debe ser. Dilucidar entre ese lenguaje mercantil y de negocios lo que significa realmente la defensa de un patrimonio público y darle un carácter político a la misma. Antioquia tiene 25 parlamentarios y concejales que de una otra forma definen el futuro del departamento y el municipio. Es ese uno de los escenarios indicados para ventilar allí nuestra propuestas. Así lo hicimos en el 2005, cuando la Junta Directiva de Sintraemsdes de ese entonces dio la pelea en varios frentes, en compañía de trabajadores y comunidad, fuimos hasta el final con 6 concejales en aquella noche del 6 de octubre, diciendo no la escisión e interviniendo para evitar que los derechos de los trabajadores no fueran a ser conculcados.

El toro, entonces, hay que cogerlo por los cachos, y exigir que se aplace la subasta de la 4G hasta tanto no se defina un marco regulatorio transparente que brinde iguales garantías a los operadores y se apruebe la ley antimonopolio.

Por último, dejo otras inquietudes para quienes tuvieron la paciencia de llegar hasta este punto del escrito, y las que yo califico como falacias en el sector de las telecomunicaciones, y de las cuales no ha sido la primera vez en las que no hemos caído:

1.  Se dice que la movilidad es el gran negocio y que el mercado está en crecimiento.

Respuesta: No es cierto. La telefonía móvil viene mostrando leves crecimientos en el último año comparados con los grandes incrementos de los primeros años, lo que indica que ya se encuentra en un nivel de saturación.

2.   Colombia está a punto de iniciar el modelo de servicio basado en tecnologías de cuarta generación (4G), que traerá mayor calidad y capacidad para la transmisión de datos y voz en servicios móviles e inalámbricos y que serán los estratos pobres los más beneficiados.

Respuesta: La verdad es que está será un privilegio de las personas de estratos medios y altos, porque el costo de los equipos aún es alto y usualmente se ofrecen en planes postpago, con cláusulas de permanencia que una persona con un salario mínimo no puede costear ( el 58% de los colombianos)

La disponibilidad de conexión 4G de los equipos depende de las bandas con las que sean compatibles. Así, algunos de los smartphones más populares del mercado, como el iPhone 5 y el LG Optimus G, son compatibles con la banda 4, pero no con la banda 7 (4G). Pero elSamsung Galaxy S III y el Nokia Lumia 920, entre otros, sí tienen versiones compatibles con la banda 7 (4G)

3.   Medellin será la ciudad digital de América Latina.

Respuesta: Con ese cuento nos tienen desde hace ya un buen rato, ya recordaremos en manos de quienes quedaron los 200 mil computadores de Pérez.

Lo cierto es que el 53% de los hogares de Medellín no tiene un computador y el 60% no cuenta con conexión a internet, lo que implica que en la capital paisa aún hay niveles grandes de analfabetismo digital.

Una investigación realizada en 2009 por la Corporación Región y la Escuela Nacional Sindical (ENS) señaló que 368 mil personas de la ciudad estaban en condiciones de indigencia y más de 1,3 millones por debajo de la línea de pobreza.

Están próximos a salir los últimos datos del Dane sobre pobreza en Medellín y en Antioquia. Un panorama inquietante. Desolador. El programa Medellín Cómo Vamos señala que de los 2 millones 368 mil habitantes que tiene la ciudad, 213 mil personas (con las que se puede llenar cinco veces el estadio Atanasio Girardot), es decir el 9 por ciento, viven en condiciones de pobreza extrema. Otros 468 mil (el 22 por ciento) viven en situación de pobreza. Los datos, extraídos de la Encuesta de calidad de vida 2011.

El llamado es entonces, a centrar el debate donde deber ser y exigir del gobierno nacional una ley antimonopolio que evite la posición dominante de Claro, las restricciones impuestas a éste para su participación en la las comunicaciones de cuarta generación 4G no son suficientes, por ello, en aras de dar un amplio debate sobre el tema y sin presiones debemos exigir que se aplace la subasta, se pida escuchar las posiciones de la ETB y de EMCALI sobre el tema y del mismo gobierno, pues no podemos olvidar que el Estado Colombiano es socio minoritario de Movistar con un 30% de su capital.

Buenas noches.