Mensaje de advertencia

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Edwin Palma

Las consecuencias del gobierno Duque

Por: Edwin Palma Egea

Mañana celebramos doscientos años de la Batalla de Boyacá, acción militar con la que terminó la revolución de independencia iniciada el 20 de julio de 1810.

Se cumple un año también de la huracanada tarde en la que Iván Duque tomó juramento como presidente de Colombia, y a ese, uno de los actos de posesión presidencial más insulsos y olvidables de los que tengo memoria, le han seguido 365 días de vacío intelectual y político y miles de burlas en las redes sociales.

Las decisiones del gobierno de Iván Duque mantienen la tendencia creciente del desempleo y de la pobreza, la economía estancada, la inversión privada a la baja, la deuda externa creciente, la sumisión total a los Estados Unidos y leyes ominosas que siguen aplastando a la clase media y a los más pobres, como el Plan de Desarrollo y la de (des) financiamiento.

El de Iván Duque es claramente un gobierno de retroceso en todos los campos y el mayor promotor de la desigualdad, es un gobierno aporofóbico (Lease: que odia a los pobres). Lo habíamos advertido: una persona sin experiencia en gobernar y sometido a dos señores, el de los bancos y el de El Ubérrimo, que gobiernan en la sombra, no podía hacer mucho por nuestro país.

Son graves las consecuencias del gobierno Duque, y para mi hay, tres muy graves.

El conflicto armado se ha avivado gracias al incumplimiento casi completo del acuerdo de paz y a su política de seguridad de guerra y enemigo interno. Zonas que vieron con ilusión el fin de la guerra con las Farc, ahora vuelven a sufrir la reactivación del conflicto. Este gobierno uribista efectivamente hace todo lo que puede para “hacer trizas los acuerdos de paz”. La agenda de paz, la agenda legislativa, están bloqueadas por los intentos del senador Uribe para evadir la justicia y decir la verdad. Si las objeciones a la JEP se tragaron media legislatura, el proyecto de ley para sacar de la cárcel, a como dé lugar, al exministro Andrés Felipe Arias, con el daño colateral, de excarcelar a docenas de parapolíticos, también aliados del expresidente, bloqueará la segunda legislatura de este gris cuatrienio.

Reformismo laboral permanente

Por: Edwin Palma.

Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo”.

Eduardo Galeano

En este despelote del derecho laboral nos encontramos diariamente con sorpresas judiciales, que han sido, por decirlo así, favorables a los trabajadores. Hay que reivindicarlas e insistir en lograr más

El Código Sustantivo del Trabajo es inconstitucional, anacrónico y un pantano interpretativo que favorece casi siempre a los empresarios y hace que jueces y magistrados no apliquen los estándares internacionales, ni los principios constitucionales, a pesar de ser tan claros.

¿Será qué nunca va a llegar el Estatuto del Trabajo que nos tiene prometido la Constitución de 1991 en su artículo 53? Parece que no. Si aún en el proyecto de ley estatutaria de garantías para las organizaciones sociales (que se discute en la implementación de los acuerdos de La Habana) se ha excluido de nuevo la exigencia de desarrollar el derecho de huelga (otra vieja obligación del Congreso), no esperemos, por ahora, un compendio de normas sustantivas laborales que desarrolle los principios constitucionales de “Igualdad de oportunidades para los trabajadores; remuneración mínima vital y móvil, proporcional a la cantidad y calidad de trabajo; estabilidad en el empleo; irrenunciabilidad a los beneficios mínimos establecidos en normas laborales; facultades para transigir y conciliar sobre derechos inciertos y discutibles; situación más favorable al trabajador en caso de duda en la aplicación e interpretación de las fuentes formales de derecho; primacía de la realidad sobre formalidades establecidas por los sujetos de las relaciones laborales; garantía a la seguridad social, la capacitación, el adiestramiento y el descanso necesario; protección especial a la mujer, a la maternidad y al trabajador menor de edad”. Todos tan necesarios para los trabajadores del país, pero tan peligrosos para el Consejo Gremial.

Los trabajadores y sindicatos en el ´fast track´

Por: Edwin Palma Egea



La semana pasada el presidente Juan Manuel Santos anunció el gabinete de gobierno para el posconflicto. Los ministerios que lo conforman son: el Ministerio del Interior, el de Hacienda, Salud, Agricultura y Trabajo. También estará la Alta Consejería para el Posconflicto, en cabeza de Rafael Pardo. “El reto es lograr una efectiva articulación del Gobierno y, por eso, ese gabinete para el posconflicto debe tener una vigilancia muy cercana del progreso de la implementación de los acuerdos”, dijo el jefe de Estado.



Para los trabajadores y sindicatos del país es importante que el trabajo y los temas laborales estén en la agenda del posconflicto, en la agenda de paz.



La ministra de Trabajo recientemente entregó a las centrales sindicales y a los empresarios, en el marco de la Comisión de Concertación de Políticas Laborales y Salariales, un primer paquete de proyectos de ley y de decreto que comienzan a desarrollar lo que sería la agenda laboral para el posconflicto. Estas propuestas, que son importantes, urgentes y destacables son aún insuficientes.

Salario mínimo 2017: otra negociación que fracasa

Por: Edwin Palma Egea.



Intentar negociar el aumento del salario mínimo en un mes tan complicado como diciembre es todo un reto para unas instituciones públicas débiles, habitualmente obsecuentes con las ambiciones de banqueros y exportadores mineros o agroindustriales. Para el empresariado en el que priman los intereses de los grandes y de las multinacionales, a fin de cuentas, hace años que las empresas en manos de accionistas colombianos se convirtieron en rarezas. Y claro está, para los trabajadores sindicalizados condenados a la atomización (más de 4 000 sindicatos), con apenas 1 millón de afiliados y varias centrales sindicales que no se ponen de acuerdo.



Tanta diversidad de intereses ha producido una historia llena de desconfianza y fracasos en este espacio de dialogo social. Y esta negociación se complica si al mismo tiempo hay incertidumbre política, polarización, reforma tributaria, bajo crecimiento y pesimismo por el futuro.



La ministra de Trabajo Clara López Obregón propuso cambiar algunas cosas en la forma y el método de deliberación: en vez de una mesa cuadrada propuso una redonda para, según ella, inspirar un mejor ambiente. También organizó jornadas de formación en negociación para las partes, dirigidas a las personas que ya llevan casi dos décadas cumpliendo el rito de ir a negociar el aumento del salario mínimo. La ministra justificó el cambio de método y de mesa así: “se trata de ir a un salón neutral en el que todos estemos en igualdad de condiciones alrededor de una mesa redonda y no en una horizontal, como había sido la tradición”.

Edwin Palma sobre la venta de propilco.

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