EDITH LANCHESTER O EL PRECIO DE LA LIBERTAD.

Por: Xavier Rodríguez.

Cuando Henry John Lanchester y su mujer Octavia Ward se casaron en el condado de Sussex a mediados del siglo XIX, ya tenían decidido cuál sería el destino de sus futuros hijos; los varones estudiarían carreras técnicas como su padre y las mujeres se casarían con algún destacado caballero de la alta sociedad británica. Con el tiempo, tal y como había previsto Henry John, sus hijos siguieron los planes previstos. Henry VaughanLanchester se destacó como un prestigioso arquitecto y llegó a ganar la medalla de oro del Royal Institute of British Architects. Frederick William Lanchester estudió ingeniería y logró importantes descubrimientos en la industria automovilística que llevaron a que fundara, junto a sus hermanos, la LanchesterEngineCompanyPero el quebradero de cabeza para el viejo Henry siempre fue su quinta hija.

 

Edith Lanchester se opuso pronto a seguir los pasos marcados por su familia. Estudió en una de las mejores escuelas para mujeres del país y fue a la universidad, pero luego decidió marcharse a vivir a Londres y comenzó a trabajar como profesora. Más tarde, encontró trabajo como secretaria en una de las empresas de la City londinense y se instaló en Battersea, un barrio obrero del suroeste de la ciudad que a finales del siglo XIX vivía una frenética actividad industrial. Edith se introdujo en los círculos de la lucha obrera y sufragista y se afilió al principal partido socialista, la Social DemocraticFederation (SDF).

La rebeldía de Edith nunca fue bien recibida en la familia Lanchester, pero alcanzó su cenit en 1895 cuando la joven anunció su decisión de vivir junto a su novio, James Sullivan, en una unión basada en el amor libre. James era un obrero irlandés que militaba como Edith Lanchester. Edith en la SDF. Ninguno de los dos creía en una institución matrimonial burguesa, que oprimía los derechos de la mujer y habían decidido vivir juntos sin firmar ningún contrato.

El anuncio de Edith fue la gota que colmaba el vaso para el viejo Henry. En los años finales de la era victoriana una familia respetable como los Lanchester no podía permitirse una vergüenza semejante. Unos días más tarde, Henry se presentó en casa de su hija junto a tres de sus hermanos y el prestigioso psiquiatra George FieldingBlandford. El doctor se entrevistó con Edith y trató de hacerle ver las consecuencias de la decisión que quería tomar, haciendo hincapié en que si tuvieran un hijo sería declarado ilegítimo y las dificultades que eso implicaría. La joven le explicó que lo único que pretendía era vivir con James Sullivan, que no veía nada malo en ello y que no creía en una institución que coartaba la libertad de la mujer. Al terminar la reunión, el Doctor Blandford escribió su informe basado en la Ley de Demencia de 1890 diagnosticando locura a su paciente y mandó internar a Edith en un psiquiátrico. Seguidamente los hermanos de la joven la ataron de pies y manos y la metieron en la carroza que la llevó al Priory Hospital de Roehampton.

La noticia del encierro de Edith Lanchester tuvo una enorme repercusión en la prensa británica. Pocos meses antes, Oscar Wilde había sido condenado por sodomía y grave indecencia y este nuevo caso volvía a escandalizar a la sociedad de la época.

Entrevistado por el British Medical Journal en el artículo “TheLanchester Case”, el Doctor Blandford explicó que decidió el internamiento de la joven porque “parecía incapaz de entender que el paso que estaba a punto de dar significaba la completa ruina. Consideré justificado firmar el certificado cuando ella expresó su determinación de cometer lo que es un suicidio social”.

En plena era victoriana fueron muchos los que defendieron la decisión de la familia Lanchester y del doctor Blandford, incluso la Marquesa de Queensberry se ofreció a entregar 50 libras a la señorita Lanchester si decidía casarse con el señor Sullivan. Al mismo tiempo, la noticia también generaba importantes divisiones en las filas del socialismo y el sufragismo. Un grupo de militantes del SDF organizó protestas y se reunió a las puerta del hospital reclamando la liberación de Edith, pero el semanario del partido criticó la doctrina del amor libre elegida por Edith y James por considerar que irritaba al público y perjudicaba al partido. Desde el semanario, criticaban la institución del matrimonio y la abusiva aplicación de la ley, pero consideraban que reclamar la libertad sexual era un arma excelente para sus enemigos. Por su parte, el líder del Partido Laborista, KeirHardie, defendió que “los enemigos del socialismo saben que una aventura como la que plantea la señorita Lanchester tiende a desacreditarlo en todas las clases”.

El escándalo de Edith también generó rechazo dentro de las sufragistas. Mientras un sector de este movimiento consideraba que no convenía que su movimiento fuera identificado con la inmoralidad, otras apoyaron la causa de Edith y la convirtieron en su heroína.

En medio de toda la polémica, James Sullivan se movilizó hasta lograr que Edith fuera sometida a un nuevo examen. Dos expertos determinaron que, aunque descarriada, Edith era perfectamente consciente de sus actos y, por tanto, debía ser liberada. También el diputado por Battersea, John Burns, intervino para acelerar su salida y, finalmente, Edith fue liberada tras pasar cuatro días en el hospital psiquiátrico.

Edith siguió viviendo con James Sullivan en el barrio de Battersea y rompió los lazos con su familia. Los Lanchester, por su parte, seguían creyendo que era preferible que la joven fuera internada en el centro médico, pero, al no tener noticias de ella, evitaron la vergüenza de su vida inmoral. Edith fue contratada como secretaria de Eleanor Marx, hija de Karl Marx y activa militante socialista y feminista. De su unión con James nacieron dos hijos. El primero, Waldo, eligió una profesión aun más peligrosa: se hizo titiritero. La segunda, decidió hacer carrera como actriz con el nombre de Elsa Lanchester. Se casó con Charles Laughton y apareció en numerosas películas, entre ellas el papel protagonista en La novia de Frankenstein. También fue nominada al Oscar por su papel en Testigo de cargo, aunque muchos la recordarán por ser la niñera a la que sustituye Mary Poppins.