Crónica y desenlace del Paro Cafetero en Irra, Caldas

Tomado de LaSillaVacia.com

Durante once días más de cien mil cafeteros de todo Colombia protestaron en las carreteras del país durante el Paro Cívico Nacional. Después de casi dos días de negociación entre el Movimiento por la Defensa y la Dignidad Cafetera y el gobierno nacional, se acordó un subsidio de $145.000 pesos por carga de café que permitió levantar el paro al final de la semana pasada. Crónica desde Irra, Caldas.

“¡Santos ha dicho que se levantó el paro cafetero! ¿Cómo así que el gobierno y la Federación levantan el paro cuando ellos no son los que lo están haciendo. Ellos deciden por nosotros, pensando que podían engañarnos, pero nadie se fue y no nos vamos hasta que el gobierno no nos dé soluciones reales a nuestra peticiones”, me dijo un cafetero en Irra, Caldas, uno de los puntos de protesta del Paro Cívico Cafetero Nacional que terminó el pasado 8 de marzo.

El 28 de febrero el gobierno, en concertación con la Federación de Cafeteros, anunció el fin del paro luego de ofrecer un incremento de hasta $115.000 pesos para los cafeteros con menos de veinte hectáreas y de hasta $95.000 para aquellos cuyas tierras sobrepasaran esta extensión. Pero los cafeteros de Irra y del resto del país, se negaron a levantar el paro, pues consideraban que esa ayuda no era suficiente para que el café fuera un negocio rentable. Continuaron pidiendo un precio de sustentación que estuviera por encima de los $750.000 pesos lo que significaba un incremento de por lo menos $150.000 pesos por carga. Igualmente, criticaban la oferta del gobierno con respecto al problema crediticio considerando que ésta sólo “les alargaba la muerte” por dos años, cobrándoles interés de mora, y no beneficiaba a los que ya tenían sus pagarés vencidos ni aquellos con créditos en bancos distintos al Banco Agrario.

El gobierno, por su parte, dijo varias veces que respetaba el derecho a la protesta, pero que condenaba al movimiento cafetero por acudir a las ‘vías de hecho’ y producir una crisis humanitaria en Huila, Cauca y Caquetá debido a la escasez de alimentos, gasolina y medicamentos. El presidente Santos envió a cuatro de sus ministros y al Consejero Presidencial para el Diálogo Social, Lucho Garzón, a estas regiones para evaluar la situación.

Para algunos cafeteros entrevistados en Irra, la intransigencia del gobierno ha causado esta situación, pues los ha tratado como delincuentes al enviar la fuerza pública y al negarse a reconocer a los dirigentes del Movimiento por la Defensa y la Dignidad Cafetera como sus interlocutores legítimos. Según Roberto Lema, líder de Quinchía, los cafeteros están desde el año pasado reclamando soluciones del gobierno en numerosos encuentros, como el de Riosucio, Caldas; foros en el Congreso; la Movilización Cafetera a Manizales en agosto; la Jornada Nacional de Protesta del 9 de octubre, y el Plantón Cafetero Nacional del 28 de noviembre durante la instalación del Congreso de la Federación de Cafeteros.

Las voces que se unieron a paro

Durante los once días de paro, la protesta se fortaleció hasta llegar a convocar más de 100,000 cafeteros –y cacaoteros de Santander– protestando en las carreteras del país, al igual que creció la solidaridad de otros sectores sociales. Entre las comunidades cafeteras campesinas e indígenas que se sumaron al paro están los indígenas Nasa, que se unieron en Santander de Quilichao; el Consejo Regional Indígena del Cauca y comunidades de la Sierra Nevada de Santa Marta.  Dos asociaciones de camioneros también se declararon en paro, el cuál terminó en la madrugada del 5 de marzo, luego de que el gobierno nacional se comprometió a rebajar los precios del ACPM, entre otras medidas. Diversas organizaciones sociales expresaron su apoyo al paro cafetero como el Proceso de Comunidades Negras; asociaciones de comerciantes; organizaciones estudiantiles y sindicatos. La iglesia también hizo público su respaldo: obispos como los de Girón y Pereira se pronunciaron a favor del paro y varios sacerdotes acompañaron a los manifestantes en sitios como Belén de Umbría en Risaralda. Incluso en Nueva York, un grupo de colombianos del Polo Democrático Alternativo realizó una jornada de apoyo al paro donde llevaron afiches, repartieron café Juan Valdez, recogieron firmas y regaron granos sobre costales.

En Irra día tras día se sumaron participantes. Llegaron los indígenas embera de Riosucio y el Consejo Regional Indígena de Caldas. Delegaciones de los municipios vecinos traían víveres y pancartas. La guardia indígena ayudó a mantener el orden y controlar los horarios de cierre y apertura de la vía. El Sindicato de Unidad de Comerciantes Menores de Caldas, seccional Neira, hizo una colecta de víveres para los cafeteros, los productores paneleros de la zona se hicieron presentes con pancarta en mano y el Instituto Educativo de Irra les preparó arroz con leche. Adalgisa Gutiérrez, empleada de una cafetería a orillas de la carretera, comenta: “aquí en Irra hubo mucho orden, no hubo violencia. El comercio acá les ha brindado el apoyo porque la crisis nos ha afectado, se vende menos. Los cafeteros fueron bien recibidos por la comunidad, han traído sus cantantes, Irra ha estado como de fiesta”.

Durante los once días de paro, y a pesar del cansancio y las incomodidades, los cafeteros se las ingeniaron para pasar las largas jornadas en la carretera jugando fútbol en una cancha cercana o escuchando la música que sonaba desde la tarima central. Ariel Guapacha, jornalero de Quinchía y trovador en sus ratos libres, fue uno de los cantantes del paro. “La gente acá ya me llama y me dice que cante, me piden temas de tango y trovas", dice.

El cantante Luis Alberto Posada, quien viajaba hacia Medellín para una presentación, ofreció un concierto a los cafeteros en Irra. También pasó por Irra el cantante Nacho Jaramillo, como parte de su ‘gira’ por los puntos de paro en todo el país. “Con tristeza le mando este mensaje a mi gobierno, que se ponga la mano en el corazón y ayude a los cafeteros, no importe café de otros países sabiendo que aquí se nos está perdiendo porque el precio que manejan no alcanza para cogerlo”. dice su canción La crisis cafetera, que compuso especialmente para esta protesta.

Las comunidades religiosas también se hicieron presentes en Irra. El 5 de marzo se vivió una jornada de tolerancia religiosa. A las 3 de la tarde se realizó una misa católica a cargo de los párrocos de Irra y Supía. En lugar de la marcha diaria hasta la otra orilla del río Cauca, los cafeteros se concentraron en la cancha de fútbol para realizar un ‘ritual de armonización con el territorio’ llevado a cabo por los médicos tradicionales del resguardo de San Lorenzo. Y a las 8 de la noche se realizó un servicio protestante brindado por el pastor evangélico de Irra.

El 5 de marzo, los colegios públicos de Quinchía realizaron una marcha en apoyo a los cafeteros. “Si nuestros padres quiebran, nosotros no podemos asistir a clase […] según el presidente [Santos] nosotros somos el futuro de este país y exigimos que nos preste atención porque en nuestro municipio muchas personas no pueden mandar a sus hijos a estudiar” afirmó el personero estudiantil desde la tarima.

Los diferentes líderes del paro realizaron un foro sobre la crisis cafetera en medio de la carretera para responder las inquietudes de los estudiantes de Miracampos y continuar informando a la comunidad sobre los cinco puntos del pliego de peticiones del paro. Igualmente explicaron que las razones estructurales de la crisis cafetera, y de otros sectores agropecuarios, estaban en el modelo económico de ‘libre’ comercio que ha otorgado toda clase de beneficios para la inversión extranjera y la importación de alimentos, incluido café, en detrimento de la producción nacional, como lo explicó Angela Gómez, líder de Asproinca, una asociación de pequeños productores de Riosucio y Supía. Jesús Guevara, líder de Quinchía, habló sobre cómo la inversión extranjera en mega-minería y agronegocios, en especial para biocombustibles, ha significado el abandono del gobierno a la economía cafetera que es predominantemente campesina. Por su parte, Jhonny, un líder juvenil de Quinchía, explicó que la revaluación está también ligada a la inversión extranjera que inunda el mercado financiero con dólares y, por tanto, incrementa la tasa de cambio del peso frente al dólar.

Los universitarios también se solidarizaron con el paro. Estudiantes de la Universidad Tecnológica de Pereira llevaron víveres y medicamentos a Remolinos, sitio de concentración en Risaralda, y realizaron un plantón frente a las instalaciones del Comité de Cafeteros en Pereira. En Manizales, la Organización Colombiana de Estudiantes, OCE, y otros  integrantes de la MANE también se manifestaron promoviendo una movilización con más de 700 estudiantes de la Universidad Nacional, sede Manizales, el 6 de marzo. Dirigentes de la OCE explican por qué han respaldado el paro cafetero: “este no es un apoyo nuevo porque la universidad es el reflejo del país: un sector agropecuario fuerte con producción va a requerir ingenieros actualizados, agrónomos de altísimas calidades […] por eso hemos lanzado una táctica para defender el sector cafetero y diferentes sectores agropecuarios que están siendo afectados por las políticas neoliberales del gobierno de Santos”, dice Alexander Álvarez.

Darío Arenas me explica que la crisis es una realidad que se vive en las universidades de Manizales: “Aquí hay profesores que viven del café, hay estudiantes cuyos padres viven del café […] y además tenemos una Facultad de Ciencias Agropecuarias donde estamos formando a los profesionales que van a ir al campo a apoyar a nuestros campesinos y a nuestros cafeteros”. Estos estudiantes participaron en la preparación del paro, organizando reuniones con los cafeteros, y estuvieron presentes en Irra ayudando con “diferentes tareas organizativas para gestionar el agua, los alimentos, apoyar desde la tarima a organizar las marchas y los horarios de cierre de la vía”, según Jhojan Londoño. “No es una pelea entre si son productores grandes ricos o medianos o pequeños, es una pelea del sector cafetero porque uno puede tener muchísimas matas de café pero le siguen comprando la carga al mismo precio y obtiene las mismas pérdidas que un pequeño o un mediano”, agrega Yeferson Patiño.

Según Darío Arenas y Alexander Álvarez, la crisis es tan fuerte que en Irra les ha tocado hacer ‘colectas’ para varios campesinos que no tienen dinero para volver a sus casas a jornalear unos días para llevar comida a sus familias que están aguantando hambre, y devolverse al paro. Añaden que esta situación se repite en comunidades enteras, como Quinchía, donde la gente no puede vivir solamente del café, sino que también tienen que trabajar en las minas y jornalear en otras fincas para poder alcanzar un mínimo ingreso para el sustento diario.  

El acuerdo con el gobierno

El 6 de marzo empezaron nuevas negociaciones en Pereira entre los líderes del Movimiento por la Dignidad Cafetera cafeteros y el gobierno nacional representado por una comisión integrada por los ministros del Interior, Agricultura, Trabajo y Salud, con la mediación de ocho gobernadores y el vicepresidente Angelino Garzón -y sin la presencia de la Federación de Cafeteros.

Finalmente en la madrugada del viernes 8 de marzo se firmó un acuerdo que garantizó un subsidio denominado Protección de Ingreso al Consumidor (PIC) de $145.000 pesos por carga de café. Si bien, el PIC no es un precio de sustentación, por lo menos garantizará un precio de compra, durante las dos cosechas de este año, por encima de los costos de producción de la mayoría de los caficultores. Para negociar los demás puntos del pliego de peticiones (deudas, control de precios de agro-insumos, importaciones y mega-minería en zona cafetera) se crearon comisiones de trabajo que se reunirán a partir de la próxima semana. Además, se añadió un nuevo punto de negociación: la formalización laboral –es decir la posibilidad de acceder a servicios de salud, pensión, riesgos profesionales y otros derechos contemplados en el régimen de seguridad social–para pequeños productores y trabajadores cafeteros.

Si bien muchos de los manifestantes esperaban obtener un mayor precio de compra, así como llegar a acuerdos sobre los otros puntos del pliego de peticiones, los cafeteros en Irra celebraron los logros conseguidos. No obstante, se fueron a sus casas con tristeza por la muerte de Don Genaro ‘el bueno’, un jornalero de Chinchiná recordado como uno de los más carismáticos cafeteros del paro, quién fue accidentalmente atropellado por un camión en la carretera. La mayor preocupación de los cafeteros ahora es que el gobierno no les ‘mame gallo’ en las mesas de trabajo y se diseñen políticas que sean efectivas y duraderas para conjurar la crisis del café. De otro modo, como escuché varias veces en Irra, los cafeteros volverán a protestar en las carreteras del país.