Consuelo Ahumada

LA DECLARACIÓN DE LIMA ES VERGONZOSA E INDIGNA

Por Consuelo Ahumada Beltrán

 

La reunión de hoy del llamado Grupo de Lima, conformado el año pasado con el único objetivo de derrocar al gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, produjo una declaración vergonzosa e indigna. Con la participación vía teleconferencia del señor Mike Pompeo, Secretario de Estado de Estados Unidos, se acordó desconocer el gobierno de Nicolás Maduro e incentivar las sanciones y las presiones de todo tipo para que este sea derrocado.

Hay que destacar la postura digna del nuevo gobierno de México, que, por medio de su representante se negó a firmar la declaración y expresó: "México continuará promoviendo la cooperación internacional, el respeto a la autodeterminación de los pueblos y la solución pacífica de controversias y el respeto". 

Mike Pompeo, que ahora pretende defender la democracia en Venezuela, es un empresario de las armas y del sector petrolero. Fue director de la CIA y pertenece al Tea Party, la extrema derecha conservadora y neoliberal de Estados Unidos. Es el vocero en política exterior del gobierno de Trump, que en dos años ha puesto la agenda del fascismo, el racismo, la xenofobia, la violencia y el tráfico de armas a la orden del día, sin el menor respeto por la legalidad internacional ni por los derechos humanos fundamentales.

En Venezuela. ¡QUE DECIDA SU PROPIO PUEBLO SIN INTERVENCIÓN GRINGA!

Por: Consuelo Ahumada.

Profesora universitaria, directora del Centro de Estudios Nueva Gaceta, integrante del Comité Ejecutivo del PTC




En el curso de los últimos tiempos, la situación de la República Bolivariana de Venezuela se ha convertido en tema clave de controversia en las elecciones presidenciales, no solo en América Latina, sino también en países como Grecia, España y Francia. Frente a esta discusión, toman partido los más diversos sectores del espectro político, social y académico y, con mucha frecuencia, se pretende descalificar ante los electores a quien no exprese su rechazo al régimen del país caribeño.



No obstante, en este caso como en tantos otros de la historia reciente, predominan el inmediatismo, los comentarios superficiales y la información tergiversada y con mala intención. En medio de una fuerte polarización política y social y de una crisis económica grave, en Venezuela están en juego principios fundamentales del mundo democrático como la soberanía y la autodeterminación nacionales. Quienes dominan el orden mundial, Estados Unidos, las organizaciones internacionales a su servicio y el sistema financiero, no han escatimado el menor esfuerzo para desestabilizar a un gobierno elegido democráticamente y por tratar de justificar y legitimar una intervención abierta que dé al traste con las importantes conquistas alcanzadas en más de tres lustros por la Revolución Bolivariana.



En este propósito, los medios de comunicación del mundo entero, pero en especial los de nuestro continente, han mostrado toda su pericia y poder de maquinación. Como en ningún otro caso, han hecho todo lo posible por destruir por completo la credibilidad del régimen: verdades a medias, informes tergiversados, magnificación de las protestas y ocultamiento de las movilizaciones populares de respaldo, manipulación de cifras. Entre tanto, los líderes de la oposición son presentados como héroes y heroínas, cuando han puesto todo su empeño en que retorne al poder la élite excluyente y parasitaria como ninguna otra del continente, subalterna del Imperio, que llevó al país a la crisis social y política de hace dos décadas (1).

Subscribe to RSS - Consuelo Ahumada