Condonar la deuda de servicios: el mejor regalo de EPM para los estratos pobres de la ciudad

Si hay voluntad política de parte de EPM, bastaría hacer una adición presupuestal con destinación específica a las transferencias que la entidad realiza año tras año al municipio de Medellín, con el fin de que sea el Concejo de la ciudad, el que proceda a aprobar la condonación de la deuda.

No deja de ser paradójico para la ciudad de Medellin el que sea escogida por la National Geografic como una de las urbes mejor iluminadas del mundo en la temporada navideña y que la ponen a la altura de ciudades como Viena, Madrid y Hong Kong, y que a su vez tenga el vergonzoso lastre de 20.000 hogares sin el servicio de energía eléctrica.
 
La desconexión de los servicios públicos esenciales en la ciudad, no podemos negarlo, se convirtió en un problema estructural que requiere igualmente soluciones estructurales. Las soluciones dadas hasta el momento son paños de agua tibia para una ciudad que sufre el rigor de una tasa alta de desempleo y alta informalidad. No es, entonces, ni con rebajas de tarifas ni planes de alivio como se puede resolver esta desgracia social.
 
El reciente informe publicado en el diario El Colombiano, revela cifras que dan la razón a los marchantes que, el 14 de diciembre, desfilaron por la céntrica avenida la Playa reclamando atención a su tragedia y exigiendo explicación del cómo una ciudad que encendió 18 millones de bombillas tengan en la penumbra a 80.000 de sus habitantes. Son las paradojas de un modelo económico con sus contradicciones de extravagante riqueza y ofensiva pobreza.
 
Si bien El Colombiano minimiza el drama de las familias desconectadas en términos financieros, no puede desconocerse que es un tema recurrente que empaña la imagen y las políticas de responsabilidad social empresarial con las que dice estar comprometidas  las EPM.
 
Y efectivamente, la cartera morosa de EPM por concepto de servicios suspendidos es insignificante - $55 mi millones - al lado de dolorosa tragedia que viven estos hogares en las comunas de la ciudad. Son 113.600 usuarios (28.398 hogares) sin agua y de ellos 80.000 sin energía. Suficiente como para declarar una emergencia social en la capital antioqueña. Son cifras que se leen con frialdad por la tecnocracia empresarial y política  pero que no pueden mirarse de esa forma por quienes decimos defender los principios en que se sustenta un Estado Social de Derecho.
Algunos de estos técnicos seguramente descartaran la condonación de la deuda por parte de EPM por que lo impide la Ley. Y están en lo cierto. Pero si hay voluntad política de parte de EPM, bastaría hacer una adición presupuestal con destinación específica a las transferencias que la entidad realiza año tras año al municipio de Medellín, con el fin de que sea el Concejo de la ciudad el que proceda a aprobar la condonación de la deuda.
 
$55 mi millones representan para el EPM, el 3.5% de sus utilidades que para este año se proyectan a 1 billón 577 mil millones (876 millones de dólares) o el 0.5% del presupuesto aprobado para el 2013. Verdaderamente insignificante para EPM como lo señala el periodista del diario El Colombiano, en su informe especial del 10 de diciembre titulado “Le deben a EPM $55.872 millones”.
 
Esta medida no podría tomarse como una salida populista o demagógica por parte de quienes son detractores de los subsidios o lo auxilios a la población pobre del país. Pero cabría también preguntarse: lo es también el programa gubernamental de 100 mil viviendas gratuitas para los más pobres entre los pobres? O el perdón, la conmutación y rebajas de penas para quienes han ensangrentado al país?
 
Hoy le tocó a EPM en consonancia con el buen momento económico que está atravesando perdonar una deuda que, moral y materialmente, es impagable.
Y no es populismo si a este le hacemos un análisis de contexto, en una ciudad azotada por innumerables variables de pobreza y violencia y que requieren más que medidas represivas soluciones sociales.
 
El condonar la deuda permitiría el acceso de un buen número de familias de los niveles 1 y 2 del sisben acceder al mínimo vital gratuito de agua, pues EPM exige a quienes desean hacer parte de este programa estar al día en sus obligaciones por concepto de servicios públicos.
 
Hago entonces, un llamado a la alta dirección de la empresa, a las autoridades municipales, al Concejo de Medellín para que  a la par con la condonación de la deuda se estudie la viabilidad de crear una canasta básica gratuita para los estratos 1, 2 y 3 que contemple unos mínimos vitales de agua y energía. Esta iniciativa ha venido siendo liderada de tiempo atrás por el rector de la Escuela de Ingeniera de Antioquia –EAI- doctor Carlos Felipe Londoño y por parte de un equipo académico del cual soy integrante.
 
Al implementarse una canasta básica gratuita de agua y energía, las empresas prestadoras de servicios públicos se evitarían la acumulación de cuantiosas carteras vencidas y su impacto financiero en sus balances, se mermarían de manera considerable los elevados costos por reclamaciones, por cobro de cartera vencida a través de terceros, financiación de deudas por desconexión, corte y conexión del servicio, por subsidios directos y no compensados, por demandas judiciales y por las cuantiosas pérdidas por fraudes hechos por una población desesperada, amén del deterioro de la imagen corporativa de estas entidades ante la ciudadanía.
 
La canasta básica que se propone debe de ir acompañada de la masificación de la tarjeta prepago con el fin de controlar el abuso y el despilfarro de estos servicios.
 
En conclusión, la propuesta presenta beneficios para todas las partes interesadas. Al garantizarse la canasta básica, se lograrían beneficios para las partes, tanto para el Estado, las entidades prestadoras y los usuarios. El Estado, al hacer valer los principios en que se sustentan un Estado Social de Derecho, las empresas al reducir costos financieros y operativos en la prestación del servicio, y los usuarios al gozar de un derecho humano fundamental.
 
 
 
Fernando López Molina.
Funcionario EPM.
Central Hidroeléctrica Porce III.
Delgado sindical Sintremsdes.