Brasil

“Ni en la época de la dictadura hubo algo así”

Por: Daniel Gatti




Nunca hubo una situación semejante de destrucción de los derechos de los trabajadores y trabajadoras, ni siquiera bajo la dictadura, dijo el senador Paulo Paim durante una sesión de la comisión de derechos humanos de esa cámara previa a la discusión de la tremenda reforma laboral impulsada por el presidente Michel Temer.
De ser aprobado el texto del gobierno hoy martes en el Senado (ya fue sancionado por los diputados), la jornada laboral de los brasileños puede llegar a ser de 12 horas diarias en caso de “acuerdo” entre patrón y trabajador y los empresarios podrán despedir casi sin justificación a empleados y empleadas con sueldos que consideren elevados y remplazarlos por otras y otras que les cuesten menos.



El aumento de la jornada laboral conllevará, en los hechos, la desaparición de las horas extra, eliminando un costo para los empresarios, que verán incrementada su tasa de ganancia, y el beneficio para los trabajadores y trabajadoras, que disminuirán sus ingresos.



Los contratos temporales de trabajo podrán a su vez ser renovados sin límite, de manera que los empleados y empleadas de los más diversos sectores no tendrán estabilidad alguna.



La “flexibilización” de las condiciones laborales en favor de los empresarios comprende también la reducción del tiempo dedicado al almuerzo (de una hora pasa a media hora), la libertad dejada al patrón para que determine el uniforme que desee, independientemente de que pueda llegar a ser inadecuado o inseguro para quien deba usarlo, y la obligación para el trabajador y la trabajadora de asumir los costos de su transporte, aunque viva lejos de su empleo.

Condena de Lula da Silva opaca “brutal” reforma laboral contra trabajadores y sindicatos en Brasil

La noticia sobre la condena a 9 años y medio al expresidente Lula da Silva por corrupción y lavado de dinero, proferida por un juez de Brasil, opacó y puso en segundo plano otro hecho grave que simultáneamente se dio esta semana en ese país: la aprobación por parte del Senado de una reforma laboral calificada como “brutal y antiobrera”, ya que arrasa con muchos derechos laborales y representa un rudo golpe para los sindicatos.



Por 50 votos a favor, 26 en contra y una abstención, el plenario del Senado brasilero aprobó la reforma laboral que impulsó el presidente Michel Temer, la cual, entre otros efectos, destruye los convenios colectivos, debilita y liquida el poder de negociación de los sindicatos, agiliza los procesos de contratación y de despido de trabajadores, que era la mayor petición de los empresarios brasileños y los extranjeros que intentan hacer negocio en Brasil. Además, inventa la figura de empleo intermitente y, en contravía de lo que pasa en el mundo, sube la cantidad de horas de trabajo.



Para sacar adelante esta reforma laboral, Temer usó el poco capital político que le queda, también gravemente debilitado por escándalos de sobornos y corrupción, que podría determinar su destitución. Hoy solo tiene en las encuestas el 7% de popularidad. La presentó con el argumento de que es un ajuste necesario para recuperar la confianza de los mercados y generar empleos, en un país confrontado a una gran recesión y con 13,8 millones de desocupados, el 13,3% de la población activa.



Y lo logró. Tras largas y tortuosas votaciones entre el Senado y la Cámara de los Diputados la nueva ley laboral fue aprobada y ya solo espera la firma de Temer. Una ley bastante impopular, por cierto. Según una reciente encuesta de Datafolha, el 58% de los brasileños la rechaza.

El nuevo escándalo de los frigoríficos brasileños: Carne podrida

Por: Daniel Gatti.

JBS y BRF, los dos frigoríficos más importantes de Brasil, el mayor exportador del mundo de carne vacuna y aviar, están involucrados en un escándalo de venta de carne podrida con vastas ramificaciones políticas y que pone de manifiesto el estado de putrefacción de la política en el mayor país de América Latina.



La dos empresas habrían pagado coimas a altos funcionarios del Ministerio de Agricultura para que permitieran la puesta en circulación de productos en mal estado, como salchichas rellenas de químicos cancerígenos, reses en estado de descomposición “acondicionadas” para su venta, carne de animales muertos por enfermedades…



Un combo putrefacto que puede hacer caer a otros dos ministros del presidente Michel Temer, los de Justicia, Osmar Serraglio, y Agricultura, Blairo Maggi, que se sumarían a otros ocho destituidos o renunciados por hechos de corrupción.

Los brasileños protestan contra el desmantelamiento de las pensiones

    Más de un millón de personas de los 27 estados de Brasil participaron el 15 de marzo en las manifestaciones para protestar por los enormes recortes en las pensiones y en la seguridad social previstos por el extraordinariamente impopular Gobierno de Michel Temer





Las protestas, organizadas por una amplia coalición de la que formaron parte todas las centrales sindicales de Brasil, además de movimientos de trabajadores sin techo y sin tierra, y grupos indígenas, entre otros, estuvieron acompañadas de huelgas de un día convocadas por docentes y trabajadores de los sectores de los metales, el petróleo, el transporte y los servicios públicos. Temer, elegido por un Parlamento completamente corrupto tras el golpe político contra la Presidenta Dilma Rousseff, ha puesto en marcha un brutal programa de recortes dirigidos a los trabajadores y a los más pobres, mientras su gabinete lucha contrarreloj para imponer una agenda favorable a las empresas antes de que una nueva ronda de sospechados casos de corrupción haga tambalear su pedestal.



En Sao Paolo, el ex Presidente Lula da Silva se dirigió a una multitud de 250.000 personas, afirmando que, “aunque débil y poco representativo, Temer ha conseguido reunir en el Congreso una fuerza política que ningún otro presidente electo había logrado hasta ahora. Están decididos a imponer una reforma de la seguridad social que prácticamente impedirá a millones de brasileños jubilarse. Los trabajadores más pobres, sobre todo en el noroeste rural, se jubilarán con una pensión equivalente a la mitad del salario mínimo”.

El impeachment a Dilma Rousseff. Entre el circo y la farsa.

Tomado de: rel-uita.org
 

Este es el peor parlamento de la historia reciente de Brasil, dijo a La Rel meses atrás Jair Krischke, presidente del Movimiento de Justicia y Derechos Humanos de Porto Alegre. El domingo pasado, durante la votación que habilitó el juicio político a la presidenta Dilma Rousseff, la afirmación quedó demostrada.

Ninguno de los 367 diputados (más de dos tercios de la cámara) que el domingo 17 aprobaron el impeachment declaró hacerlo por las causas que supuestamente lo motivaban (un presunto maquillaje de cuentas públicas).

Subscribe to RSS - Brasil