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ANEBRE Y LA NEGOCIACIÓN COLECTIVA

Por: LEONARDO LÓPEZ MORENO

Han pasado dos décadas completas desde la última negociación colectiva adelantada por nuestra Organización Sindical. Desde la constitución de ANEBRE como representante de los trabajadores del Banco de la República, la negociación colectiva se constituyó en lo que verdaderamente representa: una herramienta legítima para la consecución de mejores condiciones de vida para los trabajadores y nuestras familias.

Hasta 1997 la negociación colectiva se utilizó cada dos años y se convirtió en una fuente de derechos ciertos y objetivos como producto de las reivindicaciones de las luchas de nuestros compañeros que asumieron con responsabilidad cada momento histórico que les correspondió. Posteriormente, como estrategia válida de defensa del derecho a la pensión convencional (también obtenida como resultado de negociaciones anteriores), se tomó la decisión de no negociar y prorrogar los términos convencionales cada seis meses, como está establecido en la legislación laboral.

Al pasar el tiempo los gobiernos neoliberales de turno fueron creando las circunstancias para desconocer los derechos pensionales contenidos en las convenciones colectivas vigentes, hasta promulgar el Acto Legislativo 001/2005, el cual, contrariando de la manera más atroz el estado social de derecho, modificó la Constitución Política para ilegitimar, por esta vía, lo que no logró el gobierno con la realización del referendo constitucional de 2003 durante el primer período presidencial de Álvaro Uribe, el personaje más siniestro de todos los tiempos en este país.

Actualmente se ha vuelto a hablar de negociación colectiva en ANEBRE. En la pasada Asamblea Nacional de Delegados, celebrada en la sede vacacional de nuestra Organización Sindical, se tomó la decisión histórica y mayoritaria de elegir una Comisión Preparatoria de Negociación por 85 votos contra 9. Durante los últimos 20 años hemos experimentado como trabajadores, toda clase de arbitrariedades, incumplimientos y violaciones a nuestros derechos laborales por parte de las directivas del Banco de la República, sumadas al rezago de algunos de nuestros derechos convencionales como la educación y la vivienda (entre otros) como producto de los incrementos en sus costos y la decisión de no negociar.

Algunos de nuestros compañeros han polarizado este ejercicio y han rotulado como buenos o malos a quienes se encuentran a favor o en contra de la decisión tomada en la asamblea. Como afiliado de ANEBRE y beneficiario de los derechos consagrados en nuestra Convención Colectiva de Trabajo, hago un llamado a todos nuestros compañeros para que cierren filas en torno al propósito de lucha y confrontación para la reivindicación de más y mejores derechos para todos.

De igual manera, hago un llamado para que cada uno de nosotros tome la decisión de aportar su compromiso por la unidad de acción, la cual permitirá el fortalecimiento de ANEBRE para afrontar el conflicto laboral que la próxima Asamblea Nacional de Delgados se encargará de discutir y decidir. Debemos asumir con responsabilidad el papel que nos corresponde como trabajadores mediante el apoyo irrestricto a las decisiones que se tomen, y asumiendo el compromiso de participación activa y solidaria en cada una de las actividades sindicales que se programen.

Como Organización hemos superado algunas dificultades y deficiencias del pasado, y hemos reorientado nuestra visión hacia la participación activa y propositiva que contribuya con la transformación de la sociedad, para que esta sea más justa y equitativa.

Compañero, sus derechos son mis derechos y la lucha es de todos. No permita que el miedo y la desinformación, y las falacias de las directivas del banco coarten el legítimo y constitucional derecho a negociar mejores condiciones de vida