¡A Marcelo le fue bien!

Por Bernardo Ramírez Del Valle, CEPENSAR CARIBE
Centro de Pensamiento Regional del Caribe Colombiano
 
Contrario a la opinión que tiene la prensa local y algunos sectores políticos adversos amamantados por el régimen anterior, a Marcelo le fue bien en el primer año de gobierno. En su discurso de posesión, pidió a los magangueleños un año de plazo para comenzar a producir el verdadero cambio, en un municipio destrozado por la corrupción y aniquilado por el mal gobierno. Cumplido ese plazo, las cosas han comenzado a cambiar.

Por ejemplo, el agua potable llega cada dos días a las casas de los magangueleños, ahora de buena calidad, cuando antes de Marcelo llegaba cada cuatro días y en muchos sectores cada semana, con un olor y sabor excremental. Es tanta la presión que ha ejercido el alcalde sobre Aquaseo, que el 12 de julio del pasado año, en una reunión realizada en Cartagena en la oficina del Plan Departamental de Agua Potable, el gerente de esa empresa, Alberto Rios, le dijo desesperado que su empresa renunciaba al contrato sin recibir contraprestación alguna. Finalmente eso no ocurrió, pero Aquaseo entendió que otro gallo cantaba en el Palacio Municipal, y, por lo visto,  ha venido mejorado no solamente la prestación de ese servicio, sino también el de alcantarillado. Ahora no se ven las calles inundadas de aguas fétidas que por falta de mantenimiento brotaban permanentemente de los manjoles del alcantarillado local. Lo que se observa ahora son cuadrillas de trabajadores contratadas por Aquaseo haciendo mantenimiento a esas redes.
 
El cambio también ha comenzado a percibirse en las calles de Magangué, que no obstante presentar muchas un evidente deterioro, ahora  se ven más limpias, gracias a la presión que Marcelo ha ejercido sobre la Empresa Regional de Aseo, que  ha venido mejorando el servicio de recolección de basuras y barrido de calles. Adiciónese a esto la contratación de nuevos escobitas por parte de la alcaldía, que hacen parte del paquete de 700 nuevos empleos que consiguió Marcelo con el Departamento de la Prosperidad Social (DPS) de la Presidencia de la República.
 
En la salud también se perciben  y sienten los renovados vientos del verdadero cambio. A la fecha de posesión de Marcelo, todos los puestos de salud del municipio, tanto urbanos como rurales, se encontraban cerrados, semidestruidos y completamente desvalijados. Hoy, un año después, se encuentran funcionando y prestando un buen servicio a la comunidad,  labor que debe reconocérsele por igual a la Secretaría de Salud Municipal y a la nueva administración de la ESE Municipal. Valga reconocer, en este sector, el buen servicio que viene prestando el Hospital Regional de Magangué, antes en manos de  mafias políticas locales, y ahora a cargo de una fundación privada que viene realizando multimillonarias inversiones en recurso humano especializado, infraestructura física, ambulancias y equipos de última tecnología.
 
En educación ni se diga. Por fin comienzan a verse y sentirse las inversiones financiadas con los recursos del Sistema General de Participaciones, que antes se desvanecían como por arte de magia. La calidad mejora, la cobertura se amplía, la infraestructura y dotación escolar crece. Es en este campo donde el cambio se ha comenzado a ver con mayor transparencia.
 
En lo social los resultados no pueden ser hasta ahora mejores: más de 5.000 nuevos hogares magangueleños vinculados al programa presidencial de Familias en Acción, pasando de 9 mil a más de 14 en sólo un año. El Programa de Alimentación Escolar (PAE) cuyos recursos antes se los robaban descaradamente, hoy se manejan con transparencia llegando a más niños y niñas magangueleños (as).
 
Pero donde más se siente el verdadero cambio en Magangué es en el sector de convivencia ciudadana: de la penumbra de la obscura noche se pasó al sol de la libertad: libertad para criticar abiertamente al mandatario local sin poner en riesgo la vida y libertad para acceder a las autoridades locales sin padrinazgos políticos y empresariales, entre otras libertades.
 
Por supuesto, hay lunares negros en la gestión de Marcelo: la red vial urbana y rural no ha podido ser reparada y con excepción del pedacito de calle que se va a asfaltar frente al parque de Las Américas, no se avizoran planes de corto plazo para hacerlo. Tampoco se notan cambios en el manejo del deporte y la cultura. El transporte es un desastre: no existe señalización vial; semáforos remendados; mototaxismo en aumento; el parque vehicular de transporte público  muy reducido y obsoleto; el transporte intermunicipal es una locura. El espacio público sigue invadido por las ventas callejeras; los parques están horribles, totalmente descuidados. Las ciénagas internas de Magangué desaparecen lentamente por falta de mantenimiento. No existen planes de viviendas para los pobres porque Magangué sigue sancionada por culpa de las administraciones anteriores. En fin muchos problemas que recibió Marcelo y que tendrá que resolver a lo largo del 2013 para que el cambio no solo sea meramente sectorial, sino integral. Un factor clave será enderezar las finanzas municipales, retomando el tema de la renegociación del acuerdo de reestructuración de pasivos y la recuperación de la abultada cartera tributaria sin cobrar. Las medidas que en este tema comenzó a adoptar el nuevo secretario de hacienda municipal anuncian que también, en materia de finanzas, el verdadero cambio comenzó a soplar.
 
COLETILLA:  Algunos periodistas y dirigentes políticos y cívicos de Magangué se desesperan por el pausado y pensado ritmo que imprime Marcelo a su gestión. Tantos años de frustraciones que han dejado las anteriores administraciones, ponen a la gente ansiosa por recuperar el tiempo perdido. Pero Marcelo prometió el verdadero cambio no en el tiempo de sus críticos, sino en el suyo propio, que transcurre sin prisa pero sin pausa.     
 

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